La noche del viernes volvió a encender las alarmas en Ciudad Lineal (Madrid). Una pareja tuvo que refugiarse tras ser perseguida y amenazada por un grupo de cinco jóvenes menores de edad, según fuentes policiales.
Los agentes de la Policía Nacional acudieron de inmediato y lograron detener a los implicados, cuatro chicos y una chica, de entre 14 y 17 años.
Una persecución en plena calle
El suceso se produjo hacia las 21:30 horas en la confluencia de las calles Germán Pérez Carrasco y Luva, a escasos metros del metro de Ciudad Lineal.
Varias llamadas alertaron de que una pareja estaba siendo acosada por un grupo numeroso de adolescentes. Cuando llegaron los agentes, las víctimas se encontraban asustadas, pero no presentaban lesiones físicas.
Los menores fueron identificados y detenidos en el lugar. Ninguno portaba armas, aunque proferían amenazas e insultos graves, según testigos presenciales.
Nacidos entre 2008 y 2010: menores inimputables o casi
Fuentes policiales han confirmado que los cinco jóvenes son menores de edad y nacieron entre 2008 y 2010, lo que significa que algunos podrían ser inimputables penalmente —es decir, que no pueden ser juzgados como adultos ni ingresar en prisión—.
Este tipo de casos preocupa a las fuerzas de seguridad, que denuncian un repunte de delitos violentos cometidos por adolescentes, especialmente en zonas urbanas.
Muchos de ellos actúan en grupo, graban las agresiones o acosos y los difunden en redes, lo que complica la prevención.
¿Bandas latinas o simple violencia juvenil?
Por ahora, no se ha confirmado si el grupo pertenece a alguna banda latina o juvenil organizada, aunque la Policía no descarta ninguna hipótesis.
En Madrid, las peleas y amenazas en grupo se han disparado desde 2023, especialmente entre menores vinculados a entornos de ocio nocturno o pequeños grupos locales que imitan a las pandillas.
La Brigada Provincial de Información investiga si alguno de los detenidos ya estaba identificado en anteriores altercados.
Un fenómeno que crece: más menores, más violencia
En los últimos dos años, los cuerpos policiales han detectado un incremento del 30 % en delitos cometidos por menores, sobre todo agresiones, robos y amenazas.
También han aumentado las agresiones sexuales grupales entre adolescentes y los casos de violencia callejera sin motivación aparente.
La clave, según fuentes policiales, está en el efecto impunidad: muchos jóvenes saben que no pisarán un juzgado ordinario y que, en el peor de los casos, acabarán en un centro de reforma por pocos meses.
Inseguridad y miedo en los barrios del este
Los vecinos de Ciudad Lineal aseguran que los incidentes se repiten cada semana. “Ves grupos de chavales de madrugada, a veces veinte o treinta juntos, gritando, corriendo, intimidando a la gente”, cuenta un comerciante de la zona.
Otros reclaman más patrullas a pie y programas de mediación juvenil, porque “no es solo un tema policial, sino educativo y social”.
La realidad es que Madrid vive una oleada de pequeños delitos cometidos por menores, y las familias denuncian que no hay control ni consecuencias reales.
La sensación general es la de abandono institucional.
Lo que viene: endurecer la Ley del Menor
Cada vez más voces dentro de la judicatura y los cuerpos de seguridad reclaman revisar la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, que data del año 2000.
Consideran que se ha quedado corta ante el nuevo tipo de violencia juvenil, mucho más planificada, grabada y difundida.
Mientras tanto, los casos se acumulan: agresiones en grupo, peleas entre bandas, acosos a vecinos… Y la sensación de que el sistema protege más al agresor que al ciudadano se extiende entre la población.












