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Ábalos se queda sin abogados y el Supremo le niega su comparecencia presencial en el Senado

El ocaso de Ábalos en prisión podría provocar que comience a ‘tirar de la manta’ y destapar detalles de la supuesta corrupción en el seno del PSOE

José Luis Ábalos, el exministro socialista que encarnaba la supuesta «integridad» del Gobierno de Pedro Sánchez, se encuentra en una espiral de descrédito que confirma lo que confirma la podredumbre inherente al socialismo clientelar.

El despacho Chabaneix Abogados Penalistas ha comunicado este miércoles al juez del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, su renuncia a defender al exministro de Transportes José Luis Ábalos en las causas judiciales que tiene abiertas. Según fuentes cercanas al entorno que revela ABC, la decisión obedece exclusivamente a discrepancias económicas, derivadas del impago de los honorarios por parte del político.

Ábalos, investigado en el alto tribunal por su condición de aforado como diputado, se enfrenta a dos procedimientos principales. Por un lado, el conocido como caso Mascarillas, relacionado con presuntas irregularidades en contratos durante la pandemia, que está pendiente de ser enviado a juicio oral. Por otro, una investigación por el posible cobro de comisiones irregulares a cambio de amaños en adjudicaciones de obra pública.

Situación muy delicada

La renuncia del equipo legal deja al exministro en una situación delicada, ya que deberá designar urgentemente nuevos abogados para continuar con su defensa en estas causas, que forman parte del amplio marco de investigaciones por corrupción vinculadas al entorno del Ministerio de Transportes en la anterior legislatura.

Ya ante, apenas dos días antes de una crucial comparecencia ante el Tribunal Supremo en octubre de 2025, Ábalos se quedó sin abogado tras romper con José Aníbal Álvarez por «diferencias irreconciliables». No obstante, el Tribunal Supremo ha denegado hoy la autorización para que abandone la cárcel de Soto del Real y comparezca presencialmente mañana en la comisión de investigación del Senado sobre el ‘caso Koldo’.

Esta deserción legal, la primera, no fue casual; Álvarez, harto de defender lo indefendible, dejó al exministro a la intemperie judicial, forzando posibles aplazamientos y exponiendo su vulnerabilidad.

Pero esto es solo la punta del iceberg. El 27 de noviembre de 2025, el Supremo decretó prisión provisional sin fianza para Ábalos y su mano derecha, Koldo García, en el marco del escandaloso ‘caso Koldo’. Acusados de organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación, se les imputa haber inflado contratos de mascarillas durante la pandemia para embolsarse comisiones millonarias.

Implicación de Sánchez y Begoña

La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos, más multas e indemnizaciones que superan los 4 millones de euros. Víctor de Aldama, el ‘nexo corruptor’, reveló pagos mensuales de 10.000 euros a Koldo para influir en administraciones, incluyendo Canarias, donde Ábalos medió en facturas impagadas a empresas fantasma como Soluciones de Gestión.

Ábalos pasó al ataque desde su celda en Soto del Real, acusando a Pedro Sánchez de filtrarle investigaciones secretas en 2023 y vinculando a Begoña Gómez con el rescate de Air Europa. Son revelaciones destapan la hipocresía del PSOE: un partido que censuró a Rajoy por corrupción ahora ve a sus pesos pesados en la cárcel, como antes Cerdán y ahora el propio Ábalos.

Ábalos y Delcy Rodríguez

No olvidemos el affaire Delcy Rodríguez en 2020, cuando Ábalos permitió la entrada ilegal de la vicepresidenta venezolana, violando sanciones de la UE y avergonzando a España ante Europa. Hoy, el Congreso se resiste a suspender su acta de diputado hasta el recurso final, pero ERC ya exige su renuncia: un preso no puede representar al pueblo.

Ábalos, antaño poderoso, ahora comparte módulo con Koldo, comiendo arroz con mortadela y aferrándose a poemas en X. Su caída no es solo personal; es el símbolo de un régimen agotado que prioriza el poder sobre la ética. Con el juicio inminente en 2026, más revelaciones podrían hundir definitivamente al socialismo.

 

 

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