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Tras el abandono institucional, víctimas de la tragedia de Adamuz se organizan para la batalla judicial

Supervivientes y allegados de fallecidos tuvieron que coordinarse en la sala de espera del hospital y formaron una plataforma de apoyo mutuo

Víctimas de la tragedia de Adamuz abandonadas por las instituciones se organizan para plantar batalla judicial conjunta. El descontrol gubernamental después de la tragedia, su ruido mediático subvencionado, sus comparecencias ministeriales autoexculpatorias, sus veredictos «definitivos» de «expertos» con cadáveres aún sin recuperar, su grotesca visita oficial al lugar del siniestro e incluso su obsceno anuncio de un «homenaje laico» en Huelva -provincia mariana por excelencia- han incrementado en los afectados la sensación de desamparo e indignación.

Según relata Huelva24, durante la madrugada del 19 de enero, allegados de las víctimas que aguardaban noticias en una sala de espera del hospital de Andújar (Jaén) intercambiaron teléfonos y crearon un grupo de WhatsApp que pronto se convirtió en el germen de una plataforma de apoyo mutuo.

Mario Samper, uno de los pasajeros trasladados al hospital tras el impacto, impulsó la iniciativa junto a otros afectados en el mismo hospital, porque durante horas no existió apenas comunicación oficial de Renfe ni de las autoridades, decidieron mantener el contacto.

‘Hay desinformación absoluta. Cada persona tiene su situación familiar y laboral y muchos están muy perdidos’

«Decidimos hacer esa plataforma para estar en contacto, en principio por si había alguna noticia, pero luego detectamos que muchas personas no sabían cómo actuar», explica Samper en el citado medio.

Esa acción, nacida de la necesidad, evoluciona ahora hacia una estructura más sólida que pretende unir a todas las víctimas y familiares para compartir información clave, resolver dudas legales y laborales, y preparar una personación conjunta en la causa judicial que investiga el siniestro.

«Hay desinformación absoluta. Cada persona tiene su situación familiar y laboral y muchos están muy perdidos», relata Samper, quien lamenta que ni el Gobierno ni Renfe se hayan interesado personalmente por su estado. Esta falta de contacto oficial refuerza la sensación de abandono que muchos describen.

Mientras preparan la estrategia legal, el grupo prioriza ayudarse día a día: resuelven dudas cotidianas, ofrecen consuelo a quienes padecen estrés postraumático y garantizan que ningún afectado por la tragedia de Adamuz quede desatendido por falta de información o recursos básicos.

Los supervivientes no sólo afrontan secuelas físicas y psicológicas, sino un complejo e inhumano laberinto burocrático que incluye tramitar bajas laborales, reclamar equipajes perdidos o buscar apoyo emocional para no caer en el aislamiento.

La iniciativa funciona hoy principalmente a través de un grupo de WhatsApp, aunque ya planea abrirse a Facebook para ganar visibilidad y localizar a más afectados que puedan estar desconectados, incluidos aquellos con lesiones leves o familiares de los fallecidos, un colectivo especialmente vulnerable.

Los integrantes de la plataforma ya cuentan con asesoramiento jurídico básico y planean constituir una asociación legal cuando la instrucción judicial avance lo suficiente. «El principal punto de inflexión será la determinación del juez de las responsabilidades, y a partir de ahí nosotros tenemos que actuar», indica Samper.

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