El Gobierno lanza una ofensiva para blindar el aborto en la Constitución
El Gobierno de Pedro Sánchez ha iniciado una nueva ofensiva ideológica para incluir el aborto en la Constitución, una maniobra impulsada por la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que este jueves ha viajado a Bruselas en busca de apoyos políticos y mediáticos.
El anuncio llega justo cuando España cumple 40 años desde la legalización del aborto, y en plena crisis de precios, inseguridad y desconfianza institucional.
Mientras millones de familias españolas afrontan el aumento de la cesta de la compra y los jóvenes no pueden emanciparse, el Ejecutivo socialista vuelve a colocar la agenda ideológica por encima de los problemas reales.
Redondo busca el respaldo de Bruselas para su cruzada ideológica
En la capital europea, Ana Redondo se reunirá con la eurodiputada socialista Lina Gálvez y con la Comisión de Igualdad de Género (FEMM) para defender que el aborto sea reconocido como un “pilar fundamental de los derechos humanos” en toda la Unión Europea.
El plan del Gobierno es elevar este debate a escala europea y liderar un bloque progresista que impulse la “protección constitucional” del aborto, copiando el modelo francés.
Sin embargo, detrás de este discurso de “derechos y libertades”, muchos juristas y médicos denuncian que se trata de un intento de borrar cualquier objeción de conciencia y limitar la libertad profesional de los sanitarios.
“Los derechos no se negocian”, dice Redondo
Antes de partir hacia Bruselas, la ministra proclamó que “los derechos de las mujeres no se negocian” y que el blindaje del aborto es una “garantía democrática”.
Pero las críticas no se han hecho esperar: mientras el Gobierno presume de feminismo, la natalidad española se hunde a mínimos históricos y la sanidad pública sigue colapsada.
Expertos en bioética recuerdan que ningún país del entorno europeo tiene una cláusula constitucional específica sobre el aborto. Francia, por ejemplo, solo lo mencionó de forma simbólica en su preámbulo legal, sin elevarlo a rango absoluto.
Europa se divide: Polonia y Hungría, en el punto de mira
El viaje de Redondo busca además presionar a países como Polonia o Hungría, que han endurecido su legislación en defensa de la vida.
Desde el entorno del Ministerio, aseguran que el objetivo es “marcar una línea roja ante la ola reaccionaria”, aunque para buena parte de la sociedad española esto se percibe como una cortina de humo para tapar los escándalos internos del Gobierno.
Mientras tanto, en España el caso Ábalos sigue salpicando al PSOE, el paro juvenil se mantiene por encima del 25%, y los agricultores denuncian ruina por la subida del gasóleo y la falta de apoyo institucional.
El aborto como cortina de humo del sanchismo
Analistas políticos coinciden en que esta iniciativa se enmarca en la estrategia del sanchismo para reagrupar a su electorado más ideologizado antes del ciclo electoral de 2026.
El Gobierno pretende presentar cualquier crítica como “reaccionaria” o “anti derechos”, mientras evita rendir cuentas sobre los casos de corrupción, el gasto público y la inseguridad ciudadana.
La ministra Redondo no ha respondido a preguntas sobre el coste del viaje ni sobre la financiación del futuro “mecanismo europeo” que pretende sufragar el acceso al aborto en toda la UE.
En paralelo, la objeción de conciencia, en el punto de mira
El Ministerio de Igualdad también ha propuesto limitar la objeción de conciencia de los médicos, una medida que organizaciones profesionales consideran autoritaria.
Según denuncian, el Gobierno busca que los sanitarios que se nieguen a practicar abortos por motivos éticos sean sancionados o apartados de su puesto.
Una iniciativa que contrasta con los problemas reales del sistema sanitario, como la falta de ginecólogos en la sanidad pública, el retraso en las mamografías o el abandono de la atención primaria, especialmente en comunidades como Andalucía o Castilla y León.
Un Gobierno más pendiente de Europa que de España
La obsesión del Ejecutivo por buscar legitimidad en Bruselas refuerza la sensación de que Sánchez gobierna de espaldas a los españoles, priorizando su imagen internacional frente al deterioro interno del país.
Mientras Redondo viaja por Europa, el Ministerio de Sanidad admite no tener datos actualizados sobre cribados de cáncer y las familias sufren el alza del coste energético.
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El intento del Gobierno por blindar el aborto en la Constitución no es una defensa de derechos, sino una maniobra política para dividir y distraer.
Mientras las familias, los jóvenes y los autónomos afrontan una realidad cada vez más dura, el sanchismo prefiere alimentar su guerra cultural antes que ocuparse de lo que realmente preocupa a los españoles.











