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Alquilar será un lujo y comprar una odisea: El negro futuro de la vivienda hasta 2027

Si estabas esperando a que bajen los precios para comprar casa, siéntate a esperar. Y ponte cómodo, porque va para largo. Un panel de expertos inmobiliarios consultados por Idealista ha dibujado el escenario para 2026 y las conclusiones son un jarro de agua fría para las familias españolas. La vivienda no va a bajar. De hecho, nos encaminamos hacia un mercado roto donde la oferta es inexistente, la demanda no para de crecer y las políticas públicas son parches populistas que solo agravan el problema.

El diagnóstico es unánime: faltan casas. Jesús Manuel Martínez Caja, de Amadei, pone cifras al desastre: el déficit habitacional ronda las 600.000 viviendas. Aunque se den más licencias, no hay suelo finalista para construir al ritmo necesario. La consecuencia es matemática pura: los precios seguirán subiendo, al menos un 3% anual, y el equilibrio entre oferta y demanda no se vislumbra hasta 2027, siendo optimistas.

¿Nueva burbuja o realidad estructural?

Algunas voces, como la del economista Vicenç Hernández Reche, alertan de que vamos hacia «otra burbuja», aunque distinta a la de 2008. Esta vez no es por exceso de crédito basura, sino por escasez física de producto en las grandes ciudades. Los alquileres seguirán por las nubes, expulsando a los jóvenes y trabajadores esenciales de los centros urbanos. Es la gentrificación forzosa por asfixia económica.

Mientras tanto, el sector del lujo vive en una realidad paralela. Damian Hetch, de Walter Haus, señala que Madrid se consolida como refugio mundial para el capital latinoamericano, inmune a las crisis locales. El mercado se dualiza: un segmento premium que vuela alto y un mercado generalista estancado en la inasequibilidad. Esta brecha social se agranda mientras el Gobierno admite que tardará 5 años en dar soluciones reales.

Hipotecas fijas: el único clavo ardiendo

La única luz al final del túnel viene, irónicamente, de los bancos. Luis Pérez, de donpiso, apunta que si las hipotecas fijas se mantienen por debajo del 3%, las operaciones de compraventa podrían sostenerse. Es el único incentivo real para quien tiene ahorros. Pero sin un empleo estable y con la inflación comiéndose los salarios, hipotecarse sigue siendo un deporte de riesgo.

La conclusión de los expertos es clara: sin políticas valientes que liberen suelo y den seguridad jurídica al propietario para que saque su piso al mercado, España se encamina a una emergencia habitacional crónica. No es momento de intervenir precios, sino de construir. Y mientras no se haga, el ladrillo seguirá siendo oro (y cada vez más caro), como los metales que baten récords históricos en los mercados financieros.

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