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Ataques yihadistas en Kivu Norte, Congo: cuatro cristianos asesinados por el Estado Islámico

El cristianismo sigue siendo perseguido ante el silencio de buena parte de la comunidad internacional

Al menos cuatro civiles cristianos perdieron la vida en un nuevo ataque de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), grupo yihadista vinculado al Estado Islámico, en la provincia de Kivu Norte, en el este de la República Democrática del Congo. Esta región, con una mayoría cristiana, ha experimentado en los últimos meses un aumento alarmante de la violencia islamista.

Fuentes de seguridad, citadas por Radio Okapi, informaron que el asalto ocurrió en la localidad de Mulolya, en el territorio de Beni. Los yihadistas emboscaron a civiles, incendiaron al menos seis motocicletas y huyeron antes de que las fuerzas de seguridad pudieran intervenir. Este ataque se produce apenas días después de un incidente similar en Mamove, también con un saldo de cuatro cristianos muertos, en lo que las autoridades describen como una ofensiva sistemática contra la población local.

La provincia de Kivu Norte es una de las áreas con mayor concentración de cristianos en el país, siguiendo la tendencia general de la República Democrática del Congo, donde más del 80% de la población profesa el cristianismo. En este contexto, los ataques de las ADF afectan principalmente a comunidades cristianas rurales, que carecen de protección efectiva y se han convertido en un objetivo recurrente del terrorismo yihadista.

Las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) surgieron en Uganda durante la década de 1990 y operan desde hace años en el este del Congo. Sus acciones han provocado la muerte de miles de civiles. En 2019, el grupo se escindió tras declarar su afiliación al Estado Islámico en África Central (ISCA), adoptando una estrategia cada vez más violenta contra aldeas, viajeros y comunidades cristianas en zonas remotas de Kivu Norte e Ituri.

La continuidad de estos ataques evidencia la fragilidad de la seguridad en el este del Congo y la vulnerabilidad de las comunidades cristianas ante la amenaza constante del terrorismo islamista, mientras la violencia parece normalizarse ante la limitada respuesta internacional.

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