La maquinaria diplomática de la Unión Europea ha decidido pisar el acelerador, esquivando los obstáculos legales que ella misma ayudó a levantar. Los embajadores de los Veintisiete han dado hoy su aprobación para que la Comisión Europea inicie nuevas negociaciones con Marruecos para renovar el acuerdo de pesca, una decisión que llega cargada de polémica y que promete reavivar el conflicto jurídico en torno al Sáhara Occidental.
Esta maniobra de Bruselas busca salir del atolladero provocado por la justicia europea, que anuló el acuerdo anterior por incluir ilegalmente las aguas del territorio saharaui sin el consentimiento de su pueblo. Sin embargo, la urgencia política y económica parece haber pesado más que las sentencias del TJUE. La UE necesita asegurar los caladeros para su flota —especialmente la española— y mantener la estabilidad en sus relaciones con Rabat, un socio estratégico en control migratorio y seguridad.
Un equilibrio imposible entre legalidad e intereses
El movimiento es arriesgado. Al dar este paso, la UE envía un mensaje claro: la realpolitik manda. Se intentará buscar una fórmula jurídica creativa que permita mantener el flujo comercial y pesquero sin chocar frontalmente, al menos en la teoría, con el derecho internacional. Pero los observadores advierten que cualquier acuerdo que incluya recursos saharauis sin el aval del Frente Polisario acabará nuevamente en los tribunales.
Mientras Europa navega estas aguas turbulentas, en el ámbito doméstico también surgen debates sobre justicia y legalidad en otros contextos, como la reciente decisión judicial en Almería: Gastos millonarios por vandalismo en universidades (Nota: Enlace contextual sobre orden y legalidad).
Slug: bruselas-acuerdo-pesca-marruecos-sahara Focus Keyphrase: Bruselas acuerdo pesca Marruecos Sáhara Meta Description: La UE autoriza negociar un nuevo acuerdo de pesca con Marruecos, desafiando la sentencia sobre el Sáhara Occidental para salvar los intereses de la flota.












