Nom Pen recurre a Naciones Unidas mientras aumentan los muertos y desplazados
25 de julio de 2025. La tensión entre Camboya y Tailandia alcanza niveles críticos tras la última escalada militar en su disputada frontera. En una reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador camboyano Keo Chhea pidió un alto el fuego inmediato e incondicional, además de una resolución pacífica del conflicto que, solo en los últimos días, ha dejado al menos 15 muertos y decenas de heridos.
«¿Cómo pueden acusarnos a nosotros, un país pequeño, con un ejército tres veces menor y sin fuerza aérea, de atacar a Tailandia?», cuestionó el diplomático camboyano ante la prensa en Nueva York.
Según informó el Consejo de Seguridad, se exhortó a ambas partes a actuar con la “máxima moderación” y a buscar soluciones por la vía diplomática. Sin embargo, la realidad sobre el terreno es otra: minas, enfrentamientos y desplazamientos forzados se acumulan en el llamado “Triángulo Esmeralda”.
¿Qué ha provocado esta nueva crisis?
El último choque militar ocurrió el 24 de julio, tras la explosión de una mina terrestre en el paso fronterizo de Chong An Ma, provincia tailandesa de Ubon Ratchathani. El estallido hirió a cinco soldados tailandeses, y Bangkok acusa directamente a Camboya de haber colocado esas minas recientemente.
Un día después, un nuevo enfrentamiento en Chong Bok dejó un soldado camboyano muerto, reavivando una disputa que lleva más de un siglo latente.
El origen: una frontera nunca del todo definida
El conflicto remonta a 1907, cuando el entonces Reino de Siam (Tailandia) y Camboya —bajo dominio francés— firmaron un tratado de delimitación de fronteras. Muchos tramos quedaron sin demarcar, especialmente en áreas montañosas y selváticas como Preah Vihear, Ta Muen Thom y Ta Krabey.
Desde que Camboya se independizó en 1953, los desacuerdos han sido constantes. El caso más emblemático es el del templo de Preah Vihear, cuya soberanía fue reconocida a Camboya por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 1962. Aun así, los incidentes armados se han repetido a lo largo de los años.
Actualmente, Camboya quiere que el conflicto se resuelva en la CIJ, mientras que Tailandia se niega a aceptar esa jurisdicción y exige negociaciones bilaterales, complicando cualquier salida diplomática duradera.
Una zona en guerra no declarada
Según datos oficiales tailandeses, al menos 15 militares han muerto y 46 han resultado heridos desde el inicio de esta nueva oleada de violencia. Decenas de miles de civiles han sido desplazados de sus hogares, generando una crisis humanitaria silenciosa en una zona donde las ONG tienen difícil acceso.
El área en disputa, conocida como el Triángulo Esmeralda, es estratégica no solo por su posición geográfica —donde convergen Camboya, Tailandia y Laos—, sino también por su valor simbólico y arqueológico.
Conclusión: la paz, más lejos que nunca
Mientras Camboya pide auxilio a la comunidad internacional, Tailandia cierra filas y responde con dureza. La falta de voluntad para someterse a un arbitraje internacional por parte de Bangkok y la incapacidad de la ONU para imponer medidas firmes hacen que el alto el fuego parezca aún lejano.
Sin una intervención diplomática urgente, el conflicto podría escalar a niveles imprevisibles. Y como siempre, los más afectados son los civiles atrapados entre dos fuegos.












Lun 28 julio 2025 @ 11:08
me da la risa, exigir a la ONU que ayude, en serio?
la única forma que tío Sam se interese es que China entre a un bando o a otro sino Tailandia se comerá la frontera cacho a cacho