La sanidad pública valenciana atraviesa uno de sus momentos más crÃticos y se encuentra sumida en un caos que amenaza con desbordar por completo el sistema asistencial. La combinación de una virulenta temporada de gripe, el incremento de las infecciones respiratorias y, sobre todo, una alarmante fuga de profesionales sanitarios hacia la sanidad privada y comunidades vecinas, ha puesto en jaque a los hospitales y centros de salud de la Comunitat Valenciana. Los sindicatos, que representan a más de 70.000 empleados del sector, han alzado la voz de manera unánime para denunciar una gestión que califican de nefasta y para exigir responsabilidades polÃticas inmediatas.
El panorama descrito por los trabajadores es desolador, con hospitales sin camas disponibles para nuevos ingresos, servicios de urgencias totalmente colapsados con pacientes esperando en los pasillos y listas de espera en atención primaria que se eternizan. A este escenario se suma la frustración de un personal agotado, que ve cómo las promesas de mejoras y refuerzos tras la pandemia de la Covid-19 han quedado en papel mojado. Lejos de verse recompensados por su esfuerzo titánico, los sanitarios se enfrentan a una carga de trabajo inasumible y a unas condiciones laborales que empujan a muchos a abandonar el sistema público.
Exigen la dimisión fulminante de Marciano Gómez
El foco de las crÃticas sindicales se centra en la figura del conseller de Sanidad, Marciano Gómez. Organizaciones como Satse, CC OO, UGT, CSIF, Intersindical y Simap han mostrado un frente común poco habitual, coincidiendo en señalar a Gómez como el «peor conseller» que se recuerda en la historia reciente de la autonomÃa. Lo acusan directamente de bloquear cualquier vÃa de negociación efectiva y de incumplir sistemáticamente los acuerdos firmados, como el pacto del 8 de marzo de 2023 que preveÃa la implantación de la jornada de 35 horas semanales, una medida ya vigente en otras comunidades.
La indignación es tal que los representantes de los trabajadores no solo piden un cambio de rumbo, sino la dimisión inmediata del titular de Sanidad. MarÃa Luz Gascó, del sindicato de EnfermerÃa Satse, ha instado al presidente de la Generalitat a reflexionar sobre si le compensa mantener en el cargo a quien consideran el artÃfice de «la peor gestión sanitaria desde tiempos inmemoriales». Para los sindicatos, la actitud de Gómez no es solo una cuestión de incompetencia, sino parte de una estrategia deliberada.
Trasvase descarado de recursos a la sanidad privada
Una de las denuncias más graves que lanzan los sindicatos es la acusación de que la actual conselleria está derivando recursos públicos hacia el negocio sanitario privado. Recuerdan que Marciano Gómez fue uno de los arquitectos del «modelo Alzira» de gestión privada de hospitales públicos hace décadas, y ven en sus polÃticas actuales una reedición de aquella estrategia. «Lo único que el conseller sabe hacer es derivar dinero a la sanidad privada», lamentan desde Satse, señalando la proliferación de nuevos hospitales privados como sÃntoma de este debilitamiento intencionado de lo público.
Concha Ferrer, del sindicato médico Simap, advierte de las consecuencias a largo plazo de esta desinversión, afirmando que si la gente no encuentra respaldo en la pública, aumentan los seguros privados. Sin embargo, alerta de una paradoja inquietante: el crecimiento de la infraestructura privada está absorbiendo a los profesionales que huyen de la pública, creando un déficit estructural de especialistas en los hospitales de la red de la Generalitat. Se están cubriendo plazas con médicos sin la especialidad requerida, algo que bordea la legalidad y compromete la calidad asistencial.
La competencia ferroz de las comunidades vecinas
Además de la fuga hacia el sector privado, la sanidad valenciana sufre lo que se ha denominado un «dumping laboral a la inversa». Ya no es necesario que los médicos y enfermeros emigren al extranjero para encontrar mejores condiciones; les basta con cruzar la «frontera» hacia Murcia, Castilla-La Mancha o Cataluña. En estas regiones, y especÃficamente en los departamentos de salud limÃtrofes como Orihuela o Vinaròs, se ofrecen mejores retribuciones y jornadas laborales más reducidas (las ansiadas 35 horas).
Desde CC OO y UGT lamentan que la Conselleria no haya tomado medidas para retener el talento, convirtiendo a la Comunitat Valenciana en una «cantera» de profesionales precarios que acaban nutriendo los sistemas de salud vecinos. Mientras no se equiparen las condiciones y se apueste por una plantilla estructural bien dotada, el colapso, advierten, dejará de ser coyuntural para convertirse en crónico.












