La banda practica el desmembramiento de rivales en ‘casas de pique’ y se dedica al narcotráfico, la extorsión y los secuestros
¿Cómo pudo entrar alguien con ese historial? La Policía Nacional ha detenido este viernes en Getafe (Madrid) a Diego Bustamante, alias “Diego Optra”, un peligroso prófugo con un amplio historial delictivo que incluye homicidio, secuestro, extorsión, trata de personas, falsificación de documentos, inmigración ilegal y narcotráfico.
Bustamante lideraba la organización criminal «Los Shottas» en Buenaventura (Colombia) y sobre él pesaba una orden de búsqueda de la Interpol a solicitud de Colombia. Con una historia delictiva de 17 años y aproximadamente 380 criminales bajo su mando en el puerto colombiano de Buenaventura, se le considera “coordinador” de delitos.
Llegó a España tras su sorpresiva liberación
Diego Bustamante, alias “Diego Optra”, lideró a los Shottas antes de ser capturado en Rionegro, Antioquia, el 9 de octubre de 2019, pero quedó en libertad en 2022 por irregularidades en su proceso judicial.
Tras saltar la alerta de Interpol , la Policía Nacional comenzó la búsqueda que culminó esta mañana en Getafe, quedando a disposición del sistema judicial para su posible extradición. El mismo presidente colombiano se hizo eco del arresto.
Quiénes son Los Shottas de Buenaventura
La operación fructificó gracias a la unión de la Policía Nacional, la DIJIN de la Policía Nacional de Colombia, el grupo GRECO de la Policía Nacional de Buenaventura e INTERPOL.
La web de la organización InSight Crime señala que los Shottas remontan sus orígenes a finales de la década de 1990, cuando un grupo paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), llegó a Buenaventura para expulsar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Entre ellos se encontraba el clan familiar Bustamante, que dominaría el panorama criminal durante la siguiente década y, en 2020, una ruptura interna generó las dos bandas que hoy compiten por controlar Buenaventura: los Shottas y sus rivales, los Espartanos.
La banda ha hecho una práctica común desmembrar a los disidentes en casas conocidas como “casas de pique”, una práctica que ha existido durante décadas. En octubre de 2024, los Shottas tenían entre 600 y 1.000 miembros, según el Alto Comisionado para la Paz de Colombia.












