Bajo los gobiernos de Pedro Sánchez, 1,5 millones de personas han adquirido nuestra nacionalidad
El debate sobre la influencia política de la inmigración vuelve a ganar protagonismo a medida que se analizan sus efectos a medio y largo plazo. De acuerdo con información publicada por Vozpópuli, en las elecciones generales de 2027 podrán ejercer su derecho al voto alrededor de 280.000 ciudadanos de origen marroquí que obtuvieron la nacionalidad española tras regularizar su situación administrativa entre los años 2008 y 2016.
Este dato pone de relieve una realidad clave: la regularización es el paso previo imprescindible para acceder a la nacionalidad, y aunque sus consecuencias no son inmediatas, sí tienen un impacto acumulativo en el censo electoral.
Regularizaciones pasadas, votantes presentes
Desde el PSOE se insiste en que las regularizaciones actuales no modifican el censo a corto plazo. Técnicamente es correcto. Sin embargo, la experiencia de los últimos años demuestra que las regularizaciones de ayer acaban traduciéndose en los votantes del mañana. La normativa general exige diez años de residencia legal y continuada para acceder a la nacionalidad, plazo que se reduce a dos años en el caso de determinados países.
Esto significa que el efecto político no es instantáneo, pero sí progresivo y sostenido en el tiempo.
Tendencias de voto entre los nacionalizados
Un informe elaborado por Opina360 en julio señala que uno de cada tres ciudadanos nacionalizados vota al PSOE. Entre los electores de origen marroquí, la diferencia entre izquierda y derecha alcanza los 45 puntos, una brecha que no se observa en otros grupos sociales.
El estudio también refleja patrones diferenciados según el país de origen: los argentinos muestran una inclinación mayoritaria hacia opciones de izquierda, mientras que los venezolanos tienden a apoyar a la derecha.
El crecimiento del voto de origen extranjero
El peso electoral de los ciudadanos nacionalizados ya es significativo. En las elecciones generales de 2023, 2,5 millones de votantes de origen extranjero participaron en los comicios. De cara a 2027, esa cifra podría incrementarse en cerca de un millón más, correspondiente a las nacionalizaciones aprobadas durante la actual legislatura, a un ritmo aproximado de 240.000 nuevos ciudadanos al año.
Proyección futura del censo electoral
La tendencia no se limita al corto plazo. Las recientes y previstas regularizaciones de inmigrantes en situación irregular generan una bolsa adicional de potenciales solicitantes de nacionalidad, cuyos plazos oscilan entre dos y diez años según el país de origen. Salvo cambios legislativos o políticas de repatriación, este flujo se convertirá en nuevos votantes a partir de la próxima década.
En los casos con plazos reducidos —como Iberoamérica, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial, Portugal y descendientes de sefardíes—, el impacto podría empezar a notarse ya en las elecciones europeas de 2029.
Datos oficiales y cambio del censo
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) respaldan esta evolución. Solo en 2024, 252.476 residentes adquirieron la nacionalidad española, de los cuales 42.910 eran ciudadanos marroquíes, seguidos por venezolanos y colombianos. Desde 2018, el número total de nacionalizaciones supera el millón y medio.
A estos datos se suman las concesiones derivadas de la Ley de Memoria Democrática, con 490.000 nacionalizaciones aprobadas, y las regularizaciones por arraigo —95.000 entre mayo y octubre— según el Ministerio de Inclusión. Todo ello configura un cambio gradual, constante y poco visible del censo electoral español.












