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Cataluña presenta una excesiva concentración de cerdos

La peste porcina reaviva el dilema entre las grandes explotaciones y la protección de los pequeños productores

Cataluña es tierra de Dalí, Gaudí, pan tumaca, cava, arroces, vinos… y cerdos. En esta región donde la independencia es un tema candente, parece que los verdaderos protagonistas son los porcinos. Muchos cerdos.

Un reciente brote de peste porcina africana ha puesto el foco en la «excesiva concentración» de la producción de cerdos, como si los animales hubieran decidido unirse en un referéndum para dominar el paisaje.

Según un artículo de The Objective, Cataluña alberga nada menos que 7,9 millones de cerdos, casi uno por habitante humano, duplicando la cifra de hace 30 años. De hecho, podrían formar su propio ‘Parlament porcino’.

El sector, que ha visto un aumento del 15% en la cabaña en la última década, se ha transformado en un imperio industrial. La media de animales por granja ha quintuplicado, pasando de 374 a 1.901 cerdos, mientras que el número de explotaciones se ha reducido drásticamente.

De las 20.000 granjas de los años 80, solo quedan unas 5.000. En 2022, se sacrificaron 23,4 millones de cerdos, un 8% más que en 2017. Aragón y Cataluña concentran el 65% de la producción nacional, exportando a gigantes como China y EE.UU.

El secreto de la familia catalana

Pero, esta concentración trae riesgos: brotes como el de la peste porcina africana causan pérdidas millonarias y paralizan exportaciones. La Generalidad descarta, una vez más, fugas de laboratorios, pero admite que el origen podría quedar en el misterio, como un secreto de familia catalana.

Lérida lidera con el 58% del ganado, seguida de Barcelona (22%), Gerona (12%) y Tarragona (8%). En comarcas como Osona, se sacrifican 40.000 animales al día, es decir, la localidad es cual matadero que parece una fábrica de chorizos en serie. Ocho empresas controlan el 30% de las instalaciones, disfrutando de economías de escala que hacen que los pequeños productores parezcan reliquias del pasado.

Agroindustria vulnerable

Los expertos debaten: unos ven la industrialización como inevitable para competir en la globalización, asegurando calidad y seguridad. Otros, como el informe de la entidad ecologista GDT, critican las subvenciones públicas a esta «agroindustria vulnerable» y claman por un cambio de modelo más diversificado, para que los pequeños ganaderos no acaben como los cerdos: en el matadero.

Pero seamos sarcásticos: ¿no es irónico que en una Cataluña que sueña con soberanía, los cerdos catalanes estén tan concentrados que podrían declararse república independiente? Tal vez necesiten su propio referéndum: ¿más granjas pequeñas o seguir en el corral masivo?

Mientras, el sector tiembla ante enfermedades, recordándonos que incluso los reyes del jamón pueden caer. El planteamiento: diversificar, o arriesgarse a que el próximo brote convierta Cataluña en un paraíso vegano involuntario.

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