El ex secretario de Organización del PSOE ha afirmado que esos audios servían para extorsionar a políticos, jueces, empresarios y periodistas
El ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, ha admitido ante el juez que la exmilitante socialista Leire Díez disponía de grabaciones relacionadas con las saunas vinculadas al suegro del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, supuestamente utilizadas para presionar o extorsionar a políticos, jueces, empresarios y periodistas. Así lo declaró este lunes como testigo ante el magistrado Arturo Zamarriego, instructor del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, según ha adelantado The Objective.
Durante su comparecencia judicial, Cerdán reconoció que tenía conocimiento de la existencia de ese material, aunque restó importancia a su contenido al asegurar que en el seno del partido se consideraba información ya conocida. No obstante, evitó precisar si llegó a escuchar personalmente las grabaciones, limitándose a afirmar que fue informado de ellas por terceros.
Investigación por una presunta operación contra la UCO y la Fiscalía
La causa judicial analiza si Leire Díez, junto al empresario Javier Pérez Dolset y el periodista Pere Rusiñol, participó en una estrategia organizada para desacreditar a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y a la Fiscalía, organismos que investigaban en ese momento asuntos delicados relacionados con miembros del Gobierno y empresarios próximos al PSOE.
Aunque inicialmente Cerdán intentó acogerse a su derecho a no declarar debido a su implicación en otros procedimientos judiciales, finalmente respondió a varias de las preguntas planteadas por el magistrado.
Reuniones en Ferraz y entrega de documentación sensible
El dirigente socialista explicó que mantuvo dos reuniones con Leire Díez en abril de 2024, ambas celebradas en la sede del PSOE en la calle Ferraz, en un despacho anexo al suyo. Según su testimonio, no existía una relación previa entre ambos y desconoce quién organizó esos encuentros. También negó que Díez recibiera compensación económica o política a cambio de la información aportada.
En dichas reuniones, afirmó Cerdán, se habló de dos audios y un informe que estarían en poder del excomisario José Manuel Villarejo. Sin embargo, aseguró no conocer el contenido exacto de las grabaciones ni haber recibido copias, insistiendo en que el material no fue entregado directamente por Díez.
El primer encuentro tuvo lugar poco después de que Pedro Sánchez anunciara un periodo de reflexión de cinco días tras la imputación de su esposa, Begoña Gómez, un contexto que en aquel momento no trascendió públicamente. La segunda reunión se produjo días después para continuar abordando los mismos asuntos.
En una de esas citas, Díez habría entregado un pendrive con documentación confidencial al director de los servicios jurídicos del PSOE, material que posteriormente fue remitido a la Audiencia Nacional.
Audios comprometedores y el papel de Villarejo
Tal y como ya había trascendido, el empresario Pérez Dolset habría facilitado al partido un extenso archivo procedente de Villarejo, compuesto por más de un centenar de dossiers. Entre ellos figuraría uno especialmente sensible para el entorno familiar del presidente del Gobierno, ya que contendría audios en los que se describiría el presunto uso de saunas vinculadas al padre de Begoña Gómez para grabar a personalidades con fines de extorsión.
Cerdán también reconoció que volvió a hablar con Díez tras su salida de prisión provisional en noviembre, en una llamada iniciada por ella para interesarse por su situación personal. Sin embargo, negó conocer la supuesta relación societaria entre Díez y Joseba Antxon Alonso, propietario de Servinabar, empresa en la que, según las investigaciones, el propio Cerdán habría tenido una participación relevante.
Declaración del secretario de Estado de Telecomunicaciones
En paralelo, este lunes también declaró ante el juez Antonio Hernando, secretario de Estado de Telecomunicaciones. Admitió haber estado presente durante unos veinte minutos en una de las reuniones celebradas en Ferraz, donde —según su versión— se habló de presuntos seguimientos atribuidos a la denominada “policía patriótica” contra Pedro Sánchez y miembros de su familia, con el objetivo de frenar su proyección política.











