El mismo sábado por la mañana, descubrió que se agendó el encuentro en un complejo de mando del centro de Teherán
Bombardeo quirúrgico en el centro de una metrópolis de 9 millones de habitantes. Poco antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran su ataque contra Irán, la CIA precisó la ubicación del ayatolá Alí Jamenei, y se modificó el plan inicial para aprovechar la reunión de líderes y descabezar el régimen.
Según recoge el New York Times (NYT) este domingo, la CIA siguió al ayatolá Jamenei durante meses, lo que le permitió conocer con mayor precisión sus movimientos y rutinas, según fuentes conocedoras de la operación. Israel, combinando esa inteligencia estadounidense con la propia, ejecutó una operación planeada durante meses para el asesinato selectivo de altos dirigentes iraníes.
Las fuentes relataron que, el sábado por la mañana, la CIA descubrió que se celebraría una reunión de altos cargos iraníes en un complejo de liderazgo en el centro de Teherán y pudo confirmar que el líder supremo estaría presente. Para aprovechar esta información, EEUU e Israel encontraron una ventana de oportunidad para eliminar objetivos valiosos de un sólo golpe y ajustaron el plan de ataque.
Líderes iraníes descuidados a pesar de los preparativos bélicos estadounidenses
Inicialmente previsto como un ataque nocturno, el plan se modificó para golpear durante la reunión matutina en el complejo gubernamental de Teherán, donde se ubican las oficinas de la presidencia, el líder supremo y el Consejo de Seguridad Nacional.
La reunión incluía a figuras clave como Mohammad Pakpour (comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica), Aziz Nasirzadeh (ministro de Defensa), el almirante Ali Shamkhani (jefe del Consejo Militar), Seyyed Majid Mousavi (comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria), Mohammad Shirazi (viceministro de Inteligencia) y otros.
El ataque se inició sobre las 7:30 de la mañana en Teherán (las 5 en España), con el despegue de aviones de combate armados con municiones de largo alcance y alta precisión. Dos horas y diez minutos después, cerca de las 9:40 en Teherán, los misiles impactaron el complejo. En ese instante, altos funcionarios de seguridad nacional se encontraban en uno de los edificios; Jamenei, en otro cercano.
La rapidez con la que se eliminó al líder supremo reflejó el profundo conocimiento acumulado sobre los dirigentes iraníes. La operación también evidenció la falta de precauciones de los líderes iraníes, que se expusieron en un momento en que Israel y Estados Unidos enviaban señales claras de preparación bélica.
Durante la guerra de 12 días, se perfeccionó el seguimiento de la cúpula iraní
En junio pasado, mientras se planeaba atacar objetivos nucleares iraníes, el presidente Trump afirmó que Estados Unidos sabía dónde se ocultaba Jamenei y podía haberlo eliminado. Según un exfuncionario estadounidense, esa información provenía de la misma red utilizada el sábado.
Durante la guerra de 12 días, Estados Unidos obtuvo más datos sobre cómo se comunicaban y movían bajo presión el líder supremo y la Guardia Revolucionaria, lo que perfeccionó el seguimiento de Jamenei y la predicción de sus movimientos.
Además, según las fuentes del NYT, se recopilaron datos precisos sobre la ubicación de altos oficiales de inteligencia iraníes y, en ataques posteriores al del sábado contra el complejo de liderazgo, se golpearon sus alojamientos. Aunque el máximo responsable de inteligencia escapó, los altos mandos de las agencias quedaron gravemente afectados.












