Productos de fuera podrían lucir el logotipo ecológico europeo sin ajustarse plenamente a las estrictas normas de control y certificación
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha lanzado una contundente advertencia sobre los riesgos que entraña la propuesta de modificación del Reglamento de Producción Ecológica que impulsa la Comisión Europea.
Según la organización agraria, esta reforma podría abrir la puerta a un fraude masivo al permitir que productos importados de terceros países se comercialicen en la Unión Europea con el sello ecológico europeo sin cumplir exactamente las mismas exigencias que se aplican a los productores comunitarios.
El punto central de la controversia radica en la prórroga por 10 años adicionales del régimen de equivalencias para importaciones procedentes de fuera de la UE.
Esta medida, incluida en el borrador que trabaja Bruselas, reconocería sistemas de producción de terceros países como equivalentes al Reglamento (UE) 2018/848, aun cuando la propia Comisión admite que no ofrecen las mismas garantías.
De esta forma, productos de fuera podrían lucir el logotipo ecológico europeo sin ajustarse plenamente a las estrictas normas de control, certificación y prácticas agrarias que rigen en Europa.
Un fraude en toda regla
José Manuel Benítez, responsable de Agricultura Ecológica de COAG, ha calificado la situación de “fraude en toda regla”. “No podemos permitir que productos de terceros países se vendan como ecológicos en Europa sin cumplir las mismas condiciones. Es un engaño al consumidor que devalúa el sello ecológico de la UE y penaliza a los agricultores y ganaderos europeos, que asumen mayores costes y exigencias regulatorias”, ha declarado.
COAG denuncia que el actual sistema de supervisión de importaciones, basado principalmente en certificadoras privadas de terceros países, genera conflictos de intereses y carece de suficientes garantías públicas. Esto facilita la competencia desleal y pone en riesgo la confianza del consumidor en el modelo ecológico europeo, que se ha construido durante años con un marco normativo exigente y controles rigurosos.
Alegaciones al Ministerio de Agricultura
La organización agraria ha presentado alegaciones formales ante el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para que España defienda en Bruselas una posición firme.
Entre sus demandas destacan: reservar exclusivamente el uso del logotipo ecológico europeo a productos que cumplan íntegramente el Reglamento (UE) 2018/848, reforzar los controles públicos en los puntos de entrada a la UE, realizar auditorías independientes y reducir la dependencia de certificadoras privadas.
El valor del sello ecológico
Para COAG, defender el valor del sello ecológico no solo protege a los productores que invierten en sostenibilidad y cuidan el territorio, sino que preserva la coherencia del modelo europeo frente a decisiones que priorizan el mercado sobre la calidad y la transparencia.
La organización llama a no diluir el prestigio conseguido con tanto esfuerzo y advierte que, de aprobarse la reforma tal como está planteada, el sector ecológico comunitario podría sufrir un grave retroceso en credibilidad y competitividad.












