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Cruza la frontera con el coche cargado de Rivotril para fabricar la droga de los pobres y acaba detenido en Bab Sebta

Un nuevo intento de introducir Rivotril en Marruecos para fabricar karkubi ha terminado con un detenido en el paso fronterizo de Bab Sebta. El arrestado, un hombre de 38 años, cruzó la frontera con el coche cargado de pastillas psicotrópicas ocultas en el vehículo. No llegó muy lejos.

Agentes de la Seguridad Nacional y de Aduanas marroquíes lo interceptaron en la noche del miércoles, justo después de su entrada en territorio marroquí desde Ceuta. En el registro del turismo, con matrícula extranjera, hallaron nada menos que 6.000 comprimidos.

La escena vuelve a repetirse. Frontera, vehículo aparentemente normal, y en su interior miles de pastillas destinadas al mercado negro.

6.000 pastillas ocultas en el coche

El arresto se produjo en el puesto de Bab Sebta, el lado marroquí de la frontera con Ceuta. Según fuentes oficiales, el hombre fue detenido inmediatamente después de su entrada en Marruecos.

Durante el registro exhaustivo del vehículo, los agentes localizaron 6.000 comprimidos psicotrópicos de Rivotril, un medicamento que requiere receta médica y cuyo desvío al mercado ilegal se ha convertido en un problema creciente.

El detenido fue puesto bajo investigación judicial bajo la supervisión de la fiscalía competente. Ahora se intenta determinar si actuaba solo o formaba parte de una red organizada dedicada al tráfico de pastillas para la fabricación de karkubi.

Karkubi la droga de los pobres que preocupa a Marruecos

El destino de estas pastillas no era otro que la elaboración de karkubi, conocida popularmente como la droga de los pobres.

Se trata de una mezcla extremadamente peligrosa que combina:

  • Hachís
  • Pastillas tipo Rivotril o Trankimazin
  • Alcohol
  • En ocasiones incluso pegamento

El resultado es una sustancia de bajo coste, altamente adictiva y con efectos devastadores a nivel físico y psicológico.

El bajo precio de esta mezcla facilita su consumo masivo, especialmente entre jóvenes con pocos recursos. Esa accesibilidad es precisamente lo que está disparando la alarma en Marruecos.

Una cadena de detenciones que no se detiene

Este caso no es aislado. En las últimas semanas se han sucedido varias intervenciones en el mismo paso fronterizo.

Hace apenas unos días, agentes destinados en Bab Sebta interceptaron 30.059 pastillas de Rivotril y detuvieron a dos personas, de 41 y 19 años. La cifra evidencia la magnitud del problema.

El patrón se repite:

  • Compra ilegal de medicamentos en el mercado negro.
  • Cruce fronterizo ocultando las pastillas en vehículos.
  • Introducción en Marruecos para su transformación en karkubi.

Lo más preocupante es que, según medios del país vecino, incluso se está recurriendo a menores para transportar la mercancía, recrudeciendo un fenómeno que ya genera inquietud social.

Por qué el Rivotril se convierte en objetivo del tráfico

El Rivotril es un fármaco indicado para tratar determinados trastornos neurológicos y psiquiátricos. Su venta está estrictamente regulada y requiere prescripción médica.

Sin embargo, su principio activo produce efectos sedantes y eufóricos cuando se combina con otras sustancias. Esa característica lo convierte en una pieza clave para la elaboración de karkubi.

El tráfico no se centra en grandes alijos espectaculares. Se basa en un goteo constante de cargamentos medianos que cruzan la frontera casi a diario.

Miles de pastillas hoy. Decenas de miles mañana.

La frontera bajo presión constante

El paso de Bab Sebta se ha convertido en un punto caliente en la lucha contra este tipo de tráfico. Las autoridades marroquíes han intensificado controles y registros ante el aumento de casos.

Cada intervención revela un problema más profundo:

  • Demanda creciente en el mercado interno.
  • Redes que operan con métodos cada vez más sofisticados.
  • Uso de vehículos con matrícula extranjera para despistar controles.

El detenido de 38 años ahora deberá responder ante la justicia. La investigación tratará de esclarecer si hay más implicados detrás de este cargamento de 6.000 comprimidos.

Una droga barata con consecuencias caras

El karkubi puede parecer una sustancia “asequible”, pero sus efectos son devastadores. Las autoridades sanitarias alertan de:

  • Episodios de violencia y alteraciones del comportamiento.
  • Daños neurológicos y psiquiátricos graves.
  • Incremento de delitos asociados al consumo.

El calificativo de droga de los pobres no reduce su impacto. Al contrario, lo amplifica en entornos vulnerables donde el acceso es más sencillo y la prevención más difícil.

Cada cargamento interceptado es una victoria policial. Pero también es la prueba de que el flujo continúa.

La pregunta que queda en el aire es clara: ¿cuántos vehículos logran cruzar sin ser detectados?

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