Apagones crónicos, la escasez de combustible, alimentos y medicinas agravan la crisis energética y humanitaria en Cuba
En un giro inesperado que desafía las narrativas dominantes sobre el supuesto calentamiento global, Cuba ha experimentado el día más frío de su historia registrada. Por primera vez, las temperaturas descendieron hasta los 0 grados en la estación meteorológica de Indio Hatuey, en el municipio de Perico, provincia de Matanzas.
Este récord histórico, que supera el anterior de 0.6 grados establecido en 1996 en Bainoa (Mayabeque), ha dejado a la isla caribeña cubierta de escarcha en cultivos y ha sorprendido a una población acostumbrada al clima tropical.
El Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet) atribuye este fenómeno a la influencia de altas presiones y masas de aire frío provenientes de Norteamérica, tras una ola polar que afectó incluso a Florida.
Un total de 32 estaciones meteorológicas de Cuba reflejaron temperaturas iguales o inferiores a 10 grados, con registros notables como 4.4 grados en el Aeropuerto José Martí de La Habana y 3.0 grados en Cienfuegos, rompiendo récords locales.
Frío insoportable en Cuba
Residentes de Matanzas y La Habana describen un «frío insoportable» que penetra hasta los hogares, obligando a abrigar a los niños con múltiples capas de ropa en medio de la noche.
Este evento no solo marca un hito climático en una nación con registros meteorológicos desde el siglo XIX, sino que también pone en jaque las teorías del calentamiento global promovidas por agendas internacionales. La pregunta clave es la siguiente: ¿Cómo es posible que en plena era de «calentamiento acelerado» una isla tropical como Cuba alcance el punto de congelación por primera vez en su historia?
Críticos del alarmismo climático argumentan que este récord destroza las predicciones de un planeta cada vez más caliente, revelando inconsistencias en los modelos que ignoran variabilidades naturales como olas de frío polar.
Algunos van más allá y lo llaman «un nuevo fallo en la Matrix«, sugiriendo que la realidad que nos venden sobre el cambio climático es una simulación defectuosa, donde eventos como este exponen las grietas en el sistema.
Sin embargo, este frío extremo llega en un momento de profunda penuria para los cubanos, exacerbada por el régimen comunista castrista que ha gobernado la isla con mano de hierro desde 1959.
Mientras las temperaturas caen, los apagones crónicos, la escasez de combustible, alimentos y medicinas agravan la crisis energética y humanitaria. Los ciudadanos enfrentan cortes de electricidad prolongados y restricciones en el suministro de gasolina, lo que hace aún más dura la supervivencia en condiciones invernales inusuales.

Este panorama de miseria es el legado de un sistema totalitario que prioriza el control estatal sobre el bienestar de su pueblo, dejando a millones en la pobreza y la represión.
Castrismo comunista y Podemos
En un paralelismo inquietante, este modelo dictatorial es el que parece inspirar a partidos como Podemos en España, acusados por opositores de buscar implantar un régimen similar.
Con raíces en el populismo de izquierda, Podemos ha sido criticado por sus alianzas con gobiernos autoritarios como el cubano y venezolano, promoviendo políticas que, según detractores, erosionan las libertades democráticas en favor de un control estatal asfixiante.
Mientras Cuba sufre bajo el yugo castrista, voces en España advierten de que importar tales ideologías podría llevar a una dictadura disfrazada de progresismo, replicando la penuria que hoy azota a los cubanos en medio de este histórico frío.
Este récord climático no solo resalta las contradicciones en el discurso del calentamiento global, sino que también subraya la urgencia de cuestionar regímenes opresivos que agravan las vulnerabilidades de sus pueblos.












