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Detenido un marroquí de 22 años por masturbarse en un bus de Palma delante de niños pequeños

Un ciudadano valiente decidió actuar y alertó a una patrulla de la Policía Nacional ante el acto impúdico del marroquí

Nuevo episodio de indecencia pública y falta de respeto que ha conmocionado a los usuarios del transporte público en Palma de Mallorca. Un joven marroquí de 22 años fue detenido por la Policía Nacional tras ser sorprendido masturbándose descaradamente en un autobús de la EMT, delante de varios pasajeros, incluyendo niños pequeños de apenas cinco años.

Lo que debía ser un trayecto rutinario por las calles de la capital balear se convirtió en una escena surrealista e intolerable. El individuo, sin el menor pudor ni preocupación por las miradas de incredulidad y repulsa a su alrededor, realizaba movimientos sexuales ostensibles mientras mantenía la mano en sus genitales. La presencia de menores hizo que la situación fuera especialmente grave, ya que expuso a inocentes a un comportamiento claramente delictivo y perturbador.

Fueron necesarios varios minutos —demasiados para muchos— hasta que un ciudadano valiente decidió actuar y alertó a una patrulla de la Policía Nacional que casualmente patrullaba cerca de la Jefatura Superior y la Plaza del Progreso. Los agentes detuvieron inmediatamente el autobús, subieron a bordo y redujeron al joven marroquí, que seguía con la mano en sus partes íntimas sin mostrar remordimiento alguno.

Escena impactante e incómoda

Los testigos describieron la escena como “impactante” e “incómoda”, con pasajeros grabando o comentando atónitos mientras los niños presenciaban todo. La detención se produjo por un presunto delito de exhibicionismo, y el arrestado fue trasladado a dependencias policiales para continuar con las diligencias.

Este incidente vuelve a poner sobre la mesa la creciente inseguridad y falta de civismo en espacios públicos, especialmente en el transporte gestionado por administraciones de izquierdas que priorizan otras cuestiones antes que garantizar la seguridad y el decoro de familias y menores.

Por todo ello, hoy muchos se preguntan «hasta cuándo tendremos que tolerar que la normalidad se vea amenazada por comportamientos importados que chocan frontalmente con nuestros valores y nuestra forma de vida».

La Policía actuó con rapidez, pero la pregunta es: ¿por qué estos hechos se repiten con preocupante frecuencia?      

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