Viajar por Europa como si fueras mercancía de contrabando. Esa era la realidad de cientos de migrantes que utilizaban la red de los denominados «autobuses-patera», desarticulada este lunes en Barcelona. La operación conjunta entre la Guardia Civil y las autoridades francesas se ha saldado con 15 detenidos, todos ellos conductores que operaban una ruta ilegal entre la Ciudad Condal y París. El negocio era redondo: cobraban hasta 400 euros por trayecto, el triple de un billete legal, a cambio de eludir los controles fronterizos y viajar en condiciones de hacinamiento infrahumanas.
La investigación, que comenzó tras varias denuncias de colectivos sociales, revela que estos vehículos no cumplían con ninguna medida de seguridad. Los pasajeros, en su mayoría personas en situación irregular que buscaban una oportunidad en Francia o Bélgica, eran obligados a viajar escondidos entre equipajes o en pasillos, sin cinturones de seguridad y realizando paradas en gasolineras apartadas para no levantar sospechas. «No eran viajes, eran traslados de rehenes económicos», afirma un portavoz policial.
El negocio del miedo
La red aprovechaba la desesperación de quienes no pueden acceder a canales de transporte oficiales por falta de documentación. Según La Vanguardia, los conductores captaban a sus clientes en las inmediaciones de la Estación del Norte de Barcelona y en locutorios de barrios con alta densidad de población migrante. El pago siempre era en efectivo y por adelantado. Lo que se vendía como una «ruta segura» era, en realidad, una trampa mortal en carreteras secundarias.
Este tipo de estafas y redes ilegales han proliferado en el último año. De hecho, la propia Guardia Civil ya había lanzado alertas sobre otras modalidades de fraude, como la estafa de las balizas V16 que afecta a conductores particulares, pero el caso de los autobuses-patera eleva la gravedad al tratar directamente con seres humanos.
Fronteras de papel
Barcelona se ha consolidado, a su pesar, como el gran ‘hub’ de salida para la migración irregular hacia el norte de Europa. Los detenidos, ahora a disposición judicial, se enfrentan a cargos por favorecimiento de la inmigración ilegal y pertenencia a organización criminal. Mientras tanto, las autoridades francesas han reforzado los controles en la frontera de La Jonquera, aunque los responsables de la operación admiten que, mientras dure la demanda de estos «servicios» por la falta de vías legales, las redes seguirán mutando para seguir explotando la necesidad.












