El suceso tuvo lugar durante un operativo antidroga en el que los agentes perseguían un alijo de unos 5.000 kilos de cocaína
En un nuevo episodio que pone en evidencia los graves problemas de seguridad y control migratorio en ciertas zonas de Andalucía, la Policía Nacional ha desarticulado parte de una peligrosa banda narcotraficante tras el brutal tiroteo contra agentes ocurrido en noviembre de 2025 en Isla Mayor (Sevilla).
Los responsables directos del ataque, descritos por fuentes policiales como “dos niñatos”, son españoles de origen magrebí de entre 25 y 30 años, perfectamente integrados en el tejido delictivo local pero con raíces culturales que, una vez más, parecen alimentar actitudes de desprecio absoluto hacia las fuerzas del orden.
Operativo antidroga
El suceso tuvo lugar durante un operativo antidroga en el que los agentes perseguían un alijo de unos 5.000 kilos de cocaína. Tras una fuga que comenzó en Cádiz, los delincuentes trasladaron la mercancía a una “guardería” en Isla Mayor.
Allí, sin mediar palabra, abrieron fuego con armas de gran calibre, incluido un AK-47, gritando “¡Disparad a los perros!” mientras disparaban contra los policías. Un agente del GRECO resultó gravemente herido con impactos en abdomen y pierna, aunque afortunadamente su vida no corrió peligro.
Pérdida de respeto
La violencia exhibida contra quienes arriesgan su integridad para proteger a los ciudadanos resulta intolerable y habla de una pérdida de respeto al Estado que no puede seguir tolerándose.
La operación de respuesta, llevada a cabo el 27 de enero de 2026, movilizó a más de 250 agentes de unidades élite (UDYCO, GEO, GOES, GOIT, entre otras) en registros simultáneos en Sevilla y Málaga.
Se lograron diez detenciones, entre ellas las de los dos tiradores: uno capturado en Mijas, donde utilizaba un piso como guardería de droga y armas, y el otro localizado en Marbella, ya buscado por alijos anteriores.
Del hachís a la cocaína
Se intervinieron 70 kilos de cocaína, varias armas cortas y munición de guerra. La mayoría de los arrestados son españoles de localidades cercanas como Coria del Río o la propia Isla Mayor, lo que demuestra cómo estas redes se enquistan en barrios y pueblos aprovechando permisividad y multiculturalismo mal gestionado.
Este grupo, que evolucionó del tráfico de hachís al de cocaína, opera en una zona estratégica junto al río Guadalquivir, ideal para esconder narcolanchas. El cabecilla permanece fugado, pero la contundente actuación policial ha asestado un golpe importante al corazón logístico del narcotráfico atlántico en Andalucía.
Sin embargo, mientras persistan políticas laxas en materia de inmigración y reinserción, estos “niñatos” y sus iguales seguirán viendo en la delincuencia una forma de vida protegida por la impunidad.












