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Estados Unidos intensifica su guerra cibernética para fracturar al régimen iraní desde dentro

La ‘ciberpresión personalizada’ expone ‘pruebas de corrupción o fallos de seguridad que generan desconfianza y miedo entre altos mandos y el círculo del líder supremo’

Guerra cibernética para erosionar la jerarquía iraní. Estados Unidos ha desplegado operaciones cibernéticas avanzadas no solo para sabotear las capacidades militares iraníes, sino también para generar presión psicológica y política sobre altos funcionarios del régimen, con el objetivo explícito de incentivar deserciones y fracturas internas.

Un exjefe del Comando Cibernético de Estados Unidos (USCYBERCOM) reveló a The Jerusalem Post que la estrategia va más allá de los ataques a infraestructuras críticas, como instalaciones nucleares o sistemas de misiles, y forman parte de una campaña más amplia de guerra de información y ciberoperaciones dirigidas a debilitar la cohesión del liderazgo iraní.

‘Estamos utilizando herramientas cibernéticas para llegar directamente a los tomadores de decisiones’

“Estamos utilizando herramientas cibernéticas para llegar directamente a los tomadores de decisiones” de Irán, señaló el exfuncionario, bajo condición de anonimato. Fuentes consultadas indican que varias figuras de segundo y tercer nivel ya habrían mostrado signos de vacilación, aunque no se han confirmado deserciones públicas hasta el momento.

“Se trata de exponer vulnerabilidades personales, comunicaciones interceptadas y evidencias de corrupción o fallos de seguridad que generan desconfianza interna y miedo entre los altos mandos del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) y otros círculos cercanos al líder supremo”.

Las operaciones incluyen la difusión selectiva de información comprometedora a través de canales seguros, el acceso a cuentas privadas y la interrupción de comunicaciones internas, todo diseñado para sembrar paranoia y dudas sobre la lealtad entre los propios jerarcas del régimen.

‘Ciberpresión personalizada’

Este enfoque representa una evolución respecto a campañas anteriores como Stuxnet (2010), que se centró en daños físicos al programa nuclear. Ahora, la prioridad es erosionar la legitimidad y la unidad interna del régimen en un contexto de múltiples frentes abiertos: operación militar, sanciones económicas asfixiantes, protestas latentes en el interior y pérdidas de influencia del régimen en el exterior

Analistas consultados por el citado medio advierten que esta estrategia de “ciberpresión personalizada” podría acelerar un colapso desde dentro si se combina con éxitos militares externos y mayor descontento popular.

Irán también puede llevar a cabo su guerra cibernética

Sin embargo, también existe el riesgo de una reacción agresiva por parte de Irán, que cuenta con capacidades cibernéticas propias de alto nivel y podría responder con ataques a infraestructuras críticas estadounidenses o aliadas.

Mientras tanto, la administración estadounidense mantiene un hermetismo oficial sobre estas operaciones, limitándose a declaraciones generales sobre “todas las herramientas disponibles” para contener la amenaza iraní.

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