Estados Unidos ha anunciado la incautación de otro buque petrolero en el mar Caribe, el Olina, en una operación conjunta de fuerzas estadounidenses como parte de su campaña para bloquear exportaciones de crudo vinculadas a Venezuela. Esta acción eleva a cinco los tanqueros intervenidos en las últimas semanas por Washington en el marco del bloqueo marítimo que busca impedir la salida e ingreso de petróleo sancionado desde y hacia Venezuela.
Operación en alta mar comandada desde un portaaviones
La acción se realizó la madrugada del 9 de enero en aguas del Caribe, cerca de Trinidad, en una misión liderada por marines y marineros de la Joint Task Force Southern Spear, lanzada desde el portaaviones USS Gerald R. Ford. Las fuerzas estadounidenses abordaron el Olina sin incidentes mayores, según el Comando Sur de Estados Unidos, que publicó la información en redes sociales.
El mensaje institucional fue claro:
“Una vez más, nuestras fuerzas enviaron un mensaje contundente: no hay lugar seguro para los criminales”, dijo el Comando Sur en su cuenta de X (anteriormente Twitter).
Qué es el Olina y por qué fue interceptado
El Olina se encontraba navegando con su cargamento completo y regresando hacia un puerto venezolano tras intentar eludir el bloqueo.
Antes de esta incautación, el tanque había sido sancionado por Estados Unidos y, según bases de datos marítimas, navegaba con bandera de Timor Oriental, posiblemente para disfrazar su origen o destino real.
Este tipo de buques forma parte de lo que autoridades estadounidenses han denominado “flota fantasma” (ghost fleet), compuesta por embarcaciones que supuestamente transportan petróleo sancionado y tratan de evadir el cerco naval mediante banderas falsas o con señales apagadas.
Cinco buques interceptados y una estrategia ampliada
Con la captura del Olina, ya son cinco los tanqueros que han sido tomados por la Marina y la Guardia Costera de Estados Unidos como parte de esta operación que se intensificó desde finales de diciembre de 2025. Entre ellos se encuentran otros buques que también navegaban bajo distintos nombres y banderas mientras transportaban petróleo susceptible de estar sancionado.
En operaciones previas, el M Sophia, Marinera (antes Bella 1) y otras naves ya habían sido abordadas en el Caribe o el Atlántico Norte en acciones similares, que no han generado enfrentamientos graves ni resistencia por parte de las tripulaciones.
Bloqueo estadounidense contra el comercio petrolero de Venezuela
La incautación del Olina se enmarca en una operación naval más amplia conocida como Southern Spear, en la que Washington mantiene fuerzas navales considerablemente reforzadas en el Caribe y zonas aledañas desde finales de 2025. El objetivo declarado por Estados Unidos es impedir la salida de crudo venezolano sancionado, así como limitar la actividad de las llamadas flotas fantasma que buscan transportar petróleo en violación de las sanciones impuestas por Washington.
Esta estrategia ha incluido no solo la interceptación de tanqueros, sino también el abordaje de embarcaciones sospechosas de evadir el bloqueo y operaciones de vigilancia y control en una extensa área marítima.
Tensión internacional y reacciones
Aunque Estados Unidos describe estas acciones como parte de la aplicación de sanciones y la lucha contra actividades ilegales, varios gobiernos y observadores internacionales han cuestionado la legalidad del bloqueo naval y las incautaciones de buques en alta mar, señalando posibles violaciones del derecho internacional marítimo.
La situación ha generado reacciones de países aliados y de aquellos vinculados al comercio energético con Venezuela, que advierten sobre las implicaciones geopolíticas y la escalada de tensiones en el Caribe y América Latina












