En operaciones separadas al norte del país, los militares salvan a los rehenes en Zamfara de bandas de bandidos y terroristas islámicos
El miércoles 21 de enero, tropas del Ejército de Nigeria liberaron 62 rehenes que secuestraron bandas armadas en el noroeste del país tras una incursión en un escondite ubicado en el estado de Zamfara, informó el portavoz militar.
Los efectivos recibieron informes de un refugio donde mantenían cautivas a las personas y lo atacaron, lo que permitió que todos los liberados quedaran bajo custodia y se inicien los pasos para reunirlos con sus familias. En otro operativo cerca de la frontera entre Kebbi y Sokoto, lograron abatir a dos militantes del grupo Lakurawa tras recibir información de inteligencia sobre sus movimientos.
En el estado de Zamfara, las tropas irrumpieron en el bosque de Munhaye, conocido escondite del conocido líder bandido Kachalla Alti, tras un informe de inteligencia que indicaba que este tenía como rehenes a algunos cautivos. La misión condujo al rescate de 62 víctimas secuestradas,
En una operación independiente en el estado de Kebbi, las tropas miembros del Grupo Terrorista Lakurawa (yihadistas y bandidos) tendieron una emboscada cerca de la frontera entre el Área de Gobierno Local de Augie (Estado de Kebbi) y el Área de Gobierno Local de Binji (Estado de Sokoto). La operación, llevada a cabo en la aldea de Kerani, resultó en la eliminación de dos terroristas, que vestían uniformes de camuflaje.
Contexto de violencia y secuestros en el norte
La operación se produjo en medio de un aumento de secuestros en zonas remotas donde las bandas armadas explotan la escasa presencia del Estado para lucrarse con rescates, una problemática que golpea comunidades enteras en estados como Zamfara, Kebbi o Sokoto. Estas acciones forman parte de una ofensiva más amplia contra grupos responsables de secuestros masivos y otros actos violentos.
En la misma semana, hombres armados atacaron varias iglesias en el estado de Kaduna y raptaron a más de 160 personas durante servicios religiosos, un suceso que elevó la presión sobre el gobierno para responder con más eficacia ante la escalada de violencia.
El relato de los hechos describe una escena de caos total. Los atacantes irrumpieron en las iglesias Cherubim y Seraphim de Kurmin Wali durante el culto dominical.
Según el reverendo Joseph John Hayab, presidente de la CAN en los 19 estados del norte, los agresores actuaron de forma coordinada. Primero cerraron las puertas de los templos y bloquearon las salidas. Después obligaron a los fieles a marchar hacia las zonas montañosas cercanas. Muchos fueron arrastrados a la fuerza por hombres armados.
“No me gusta hablar de cifras, pero se habla de 172 personas secuestradas”, explicó Hayab. Nueve lograron escapar, mientras que unas 163 seguirían en manos de los captores.
El Ejército nigeriano insistió en que continuará sus operaciones contra todas las organizaciones armadas que alteran la seguridad, en una región donde la violencia ha evolucionado y se ha diversificado más allá de un solo tipo de amenaza, recuerda La Razón.












