«Es una estafa, es el principio del fin» resalta el sector primario
El acuerdo comercial alcanzado en Bruselas entre la Unión Europea y Mercosur ha encendido todas las alarmas en el campo español. El balance que hacen agricultores, ganaderos y productores es contundente: muchos perjudicados y beneficios muy limitados, que en el mejor de los casos no llegarían hasta dentro de más de una década. El sector denuncia una competencia desigual, el debilitamiento de explotaciones ya frágiles y una pérdida clara de competitividad para España.
Las críticas se dirigen tanto a las instituciones europeas como al Gobierno de Pedro Sánchez y al ministro de Agricultura, Luis Planas, a quienes se acusa de no haber protegido los intereses del sector primario español. Según las organizaciones agrarias, el pacto favorece a grandes países exportadores y multinacionales agroalimentarias, mientras deja en una posición crítica a los productores nacionales.
La ganadería, la gran damnificada del acuerdo Mercosur
La ganadería es el ámbito que prevé un mayor impacto negativo. En cambio, sectores como el aceite de oliva, el vino o la industria transformadora solo contemplan posibles ventajas a muy largo plazo, condicionadas por una reducción progresiva de aranceles que se extenderá durante quince años.
Desde Mosqueruela, en la Sierra de Gúdar (Teruel), el ganadero Joaquín Gargallo califica el acuerdo como un “golpe durísimo”. Advierte de que las consecuencias no solo recaerán sobre el productor, sino también sobre los consumidores.
En los últimos siete años, España ha perdido cerca de 10.000 explotaciones de vacuno, reduciendo su cabaña a 12,6 millones de cabezas. A pesar de ello, el vacuno sigue siendo la segunda actividad ganadera del país. Gargallo denuncia que importar carne del Mercosur supone “engañar al consumidor”, al tratarse de productos con menores exigencias sanitarias y de bienestar animal que las que se imponen en la Unión Europea.
El uso de hormonas y sustancias prohibidas en Europa es una de las principales preocupaciones del sector. Para los ganaderos, los grandes beneficiarios del acuerdo son países como Brasil y multinacionales cárnicas de alcance global, como JBS.
Aceite de oliva y vino: oportunidades desiguales y a largo plazo
Las únicas expectativas moderadamente positivas se concentran en el aceite de oliva y el vino. Rafael Pico Acevedo, director general de ASOLIVA, considera que el acuerdo avanza hacia la liberalización del comercio, aunque subraya una clara asimetría.
Mientras los productos del Mercosur accederán al mercado europeo sin aranceles desde el primer día, los productores europeos deberán esperar hasta quince años para disfrutar de condiciones similares. Actualmente, el aceite de oliva virgen extra paga un 30% de arancel en Argentina y un 9% en Brasil. El sector valora la apertura, pero advierte que los beneficios reales tardarán en materializarse.
El arroz español, en peligro por la competencia exterior
En la Albufera valenciana, el productor arrocero Cristóbal Aguado expresa un profundo pesimismo. El sector ya compite con arroz importado de Asia producido con sustancias prohibidas en la UE y sometido a controles menos estrictos. Las exigencias fitosanitarias y de trazabilidad han reducido drásticamente la rentabilidad.
En la última campaña, la producción cayó un 20%, y variedades tradicionales como el arroz bomba o la J Sendra han sufrido descensos de hasta el 30%. Aguado resume la situación con una frase contundente: “es el principio del fin”. Muchos municipios arroceros ven amenazado su futuro tras fuertes inversiones en mecanización difíciles de amortizar.
El sector reclama un etiquetado claro del origen para que el consumidor pueda elegir con información veraz.
Apicultura y remolacha, también en riesgo
La apicultura tampoco escapa al impacto del acuerdo UE-Mercosur. Paulino Marcos, apicultor cacereño con 1.300 colmenas, alerta de que la miel argentina es mucho más barata debido a menores costes laborales y a una mayor producción por colmena. A ello se suma un problema recurrente: la confusión en el etiquetado del origen, que perjudica al productor local.
En Álava, el sector remolachero también muestra su preocupación. La eliminación de los aranceles al azúcar de caña importado añade presión a un mercado ya castigado. El precio por tonelada, que llegó a alcanzar los 900 euros, apenas superó los 550 en la última campaña.
Un futuro incierto para el campo español
El acuerdo con Mercosur abre un escenario de incertidumbre para el sector primario español. Agricultores y ganaderos reclaman reciprocidad en las normas, controles efectivos y transparencia en el etiquetado, para evitar que la liberalización comercial se traduzca en el abandono del medio rural y la desaparición de explotaciones históricas.












