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El arquitecto del ‘Gran Reinicio’ deja el Foro de Davos por sus controvertidos lazos con Epstein

Dimisión del noruego Børge Brende del FEM mientras continúan las sombras sobre el polémico mantra: «No tendrás nada y serás feliz»

En un golpe inesperado para la élite global, Børge Brende, presidente del Foro Económico Mundial (FEM, conocido como Foro de Davos) desde 2017, ha presentado su dimisión inmediata este jueves tras revelarse sus controvertidos lazos con el fallecido Jeffrey Epstein, el magnate convicto por delitos sexuales y tráfico de menores.

La noticia, divulgada por documentos del Departamento de Justicia de EE.UU., expone al menos tres cenas de negocios entre Brende y Epstein entre 2018 y 2019, además de un intercambio de correos electrónicos en junio de 2019 donde el noruego expresaba su deseo de visitar la infame mansión de Epstein en Manhattan.

Brende, exministro de Exteriores de Noruega y figura clave en la diplomacia internacional, ha defendido su inocencia alegando que desconocía los antecedentes criminales de Epstein en aquel momento. «Colaboraré plenamente con cualquier investigación», declaró en un comunicado, aunque evitó mencionar directamente al pederasta.

Hipocresía en las altas esferas

El FEM o Foro de Davos inició una pesquisa interna el 5 de febrero, que concluyó sin hallazgos adicionales, pero la presión pública y mediática fue abrumadora. Alois Zwinggi, miembro de la junta directiva, asumirá el cargo interinamente, mientras la organización reitera su compromiso con la «transparencia e integridad».

Este escándalo llega apenas semanas después de la cumbre anual de Davos en enero de 2026, donde Brende compartió escenario con líderes mundiales como Donald Trump, el canciller alemán Friedrich Merz, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.

Discusiones sobre inteligencia artificial, cambio climático y desigualdad global marcaron el evento, pero ahora se ven eclipsadas por acusaciones de hipocresía en las altas esferas.

No es el primer caso noruego ligado a Epstein: el ex primer ministro Thorbjørn Jagland enfrenta cargos de corrupción por contactos similares; la diplomática Mona Juul dimitió recientemente; y la princesa Mette-Marit pidió disculpas públicas por mantener relaciones con el millonario hasta 2014. Estos episodios resaltan cómo la red de Epstein permeó círculos de poder, desde Wall Street hasta la realeza europea.

Agendas globalistas

El FEM o Foro de Davos, fundado por Klaus Schwab en 1971, ha sido criticado por promover agendas que algunos ven como distópicas. Recordemos el controvertido lema de un artículo de 2016 en su sitio web: «No tendrás nada y serás feliz«, parte de una visión futurista sobre una sociedad sin propiedad privada, con énfasis en el alquiler y la sostenibilidad.

Críticos como activistas antiglobalización argumentan que esta dimisión expone la desconexión entre los elites del Foro –quienes acumulan riqueza y conexiones– y sus prédicas sobre equidad. «¿Cómo predicar la felicidad sin posesiones cuando se codean con figuras como Epstein?», cuestiona un analista en redes sociales.

Gran Reinicio de Davos

Las implicaciones para el FEM son profundas. Con Brende fuera, la organización enfrenta un escrutinio renovado sobre su influencia en políticas globales, desde el Gran Reinicio post-pandemia hasta iniciativas climáticas.

Fuentes internas aseguran que el Foro buscará reformar sus protocolos para evitar futuros escándalos, pero la confianza pública podría tardar en recuperarse. En un mundo polarizado, este episodio alimenta teorías conspirativas y debates sobre el poder no electo de instituciones como Davos.

Mientras tanto, la investigación sobre Epstein continúa desenterrando nombres, recordándonos que, en la era de la transparencia digital, nadie –ni siquiera los arquitectos del futuro global– está a salvo de su pasado.

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