La instalación de la cubierta, un complejo sistema de cables tensados, se ha pospuesto un año entero debido a retrasos en las obras
El emblemático Camp Nou, estadio del FC Barcelona, se prepara para un regreso parcial con capacidad para 105.000 espectadores a partir de la próxima temporada, pero sin su esperado techo retráctil.
Según fuentes del club, la instalación de la cubierta, un complejo sistema de cables tensados, se ha pospuesto un año entero debido a retrasos en las obras, lo que significa que no estará lista hasta el verano de 2027.
Las obras, a cargo de la constructora turca Limak, han sufrido demoras que han afectado el cronograma inicial. A pesar de ello, el Barça planea abrir otra fase en breve, lo que permitiría un aforo de más de 62.000 aficionados una vez obtenida la licencia de ocupación parcial fase 1C, prevista para febrero de 2026 en lugar de enero, como se había anunciado previamente.
Con la finalización del tercer anillo, el estadio recuperará su plena capacidad, un incremento significativo respecto a los aproximadamente 50.000 asientos disponibles en Montjuïc durante las últimas temporadas y la configuración actual en Les Corts.
105.000 la próxima temporada
El CEO del FC Barcelona, Manel del Río, confirmó esta situación en una entrevista con TV3: «La próxima temporada esperamos llegar a los 105.000 asientos, sin el techo, pero con las zonas VIP y el tercer graderío operando al 100%».
Del Río enfatizó que la ausencia del techo no impedirá el funcionamiento del estadio, aunque la instalación de la cubierta solo podrá realizarse una vez finalizadas las competiciones, un proceso que tomará entre tres y cuatro meses y estará a cargo de una empresa especializada. El diseño de la cubierta corre por cuenta de la firma IDOM.
Para el presidente Joan Laporta y la junta directiva del Barça, el nuevo Camp Nou representa una pieza clave en la recuperación económica del club. Se estima que, una vez completado, generará hasta 360 millones de euros anuales en ingresos, gracias a la expansión de asientos y áreas premium.
Sin embargo, los retrasos en Limak han generado preocupación entre los aficionados, quienes deberán lidiar con un estadio expuesto a los elementos durante al menos una temporada completa.
Motor económico vital
A pesar de los contratiempos, el club mantiene el optimismo. «El Camp Nou no solo será el estadio más grande de Europa, sino un motor económico vital«, ha declarado Laporta en repetidas ocasiones.
Los trabajos continúan a ritmo acelerado, y se espera que el tercer anillo aporte unos 40.000 asientos adicionales, mitigando el impacto financiero del retraso en la cubierta.
Este desarrollo marca un hito en el ambicioso proyecto Espai Barça, valorado en miles de millones, que busca modernizar las instalaciones del club catalán. Mientras tanto, los culés aguardan con expectación el retorno a su hogar, aunque sea bajo el cielo abierto hasta 2027.












