Los populares y socialistas son los máximos enemigos del sector primario europeo
La reciente votación en el Parlamento Europeo, que decidió enviar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur al Tribunal de Justicia de la UE, ha generado una fuerte reacción en Berlín. El canciller alemán, Friedrich Merz, expresó su molestia ante un resultado que representa un obstáculo temporal para uno de los tratados más controvertidos para el sector agrícola europeo.
Merz calificó la decisión parlamentaria de «lamentable» y aseguró que la Eurocámara «valora incorrectamente la situación geopolítica». En un comunicado publicado en redes sociales, enfatizó que no deben producirse «más retrasos» y pidió que el acuerdo se implemente de manera provisional. Esta medida permitiría que el tratado entre en vigor de inmediato, sin esperar a la evaluación legal del Tribunal de Justicia.
La postura del canciller alemán evidencia un enfoque firme a favor del acuerdo Mercosur, incluso frente a un Parlamento que ha reflejado las crecientes inquietudes del sector agroalimentario europeo. El tratado permitiría la entrada de productos agrícolas de países con normas sanitarias, laborales y medioambientales significativamente más bajas que las exigidas a los productores de la UE, una asimetría que ha generado un rechazo creciente en el campo europeo.
Desde Berlín se ha presentado la demora parlamentaria como un error estratégico, aunque la votación no bloquea el tratado por completo, sino que introduce un control jurídico que podría retrasar su ratificación durante varios meses. Pese a ello, Merz ha optado por cuestionar públicamente el criterio del Parlamento y presionar a Bruselas para acelerar el proceso mediante procedimientos excepcionales.
Con esta postura, el canciller se suma a la presión sobre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, instándola a ignorar el revés político y activar el tratado lo antes posible. La estrategia refuerza la percepción de que, para algunas élites comunitarias, las preocupaciones del campo europeo y las advertencias legales pesan menos que la urgencia por cerrar un acuerdo comercial.












