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El gas natural en España revive los niveles de crisis

El precio mayorista de la luz en España ha subido notablemente, superando en algunos días los 90 euros/MWh: pagamos la factura más alta

La situación del gas natural en España se ha complicado drásticamente en los primeros días de marzo de 2026 debido a la escalada de tensiones en Oriente Medio. Tras las hostilidades iniciadas por Estados Unidos e Israel contra Irán, que incluyeron respuestas armadas y el bloqueo del estrecho de Ormuz —ruta clave para el tránsito de hidrocarburos—, el precio del gas en el mercado mayorista de referencia europeo (TTF) se ha disparado.

Según datos recientes, el precio del gas pasó de niveles alrededor de 29-33 €/MWh a finales de febrero a superar los 50 €/MWh en los primeros días de marzo, con picos que llegaron incluso a rozar los 60 €/MWh en sesiones volátiles antes de corregir parcialmente.

Estos niveles son comparables —o incluso superiores— a los que se registraban durante la aplicación de la excepción ibérica en 2022-2023, el mecanismo que limitaba el precio del gas para abaratar la electricidad en la península ibérica durante la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania.

El encarecimiento del gas ya se está trasladando al mercado eléctrico: el precio mayorista de la luz en España ha subido notablemente, superando en algunos días los 90 €/MWh, y los consumidores empiezan a notar el impacto en sus facturas energéticas sin contar con un «paracaídas» similar al de crisis anteriores.

En este contexto de precios elevados del gas —lejos de los niveles bajos que se veían a inicios de 2026 antes del conflicto—, España y Portugal han reactivado mecanismos de contención similares a la excepción ibérica para mitigar el impacto en la factura de la luz, aunque la reforma del mercado eléctrico sigue siendo una batalla abierta en Bruselas.

Medidas que pretende tomar Estados Unidos

Estados Unidos, principal exportador mundial de gas natural licuado (LNG), ha consolidado su posición como proveedor clave para Europa y España desde la invasión rusa de Ucrania y, especialmente, durante el segundo mandato de Donald Trump.

En enero de 2026, las importaciones de GNL estadounidense a España ya representaban cerca del 44,4% del total, con un aumento del 46% interanual, desplazando a Argelia como principal suministrador. A lo largo de 2025, las compras españolas de gas estadounidense casi se duplicaron, impulsadas por el objetivo declarado de Trump de aumentar las exportaciones de energía a Europa como parte de acuerdos comerciales (incluyendo compromisos europeos de adquirir cientos de miles de millones en hidrocarburos estadounidenses a cambio de rebajas arancelarias).

Medidas de presión

Sin embargo, en el marco de las actuales tensiones geopolíticas —incluido el conflicto con Irán—, han surgido informaciones sobre posibles medidas de presión por parte de Washington. Publicaciones recientes indican que Estados Unidos se plantea utilizar el suministro de gas como instrumento para penalizar a España en caso de desacuerdos políticos o comerciales, aunque no se han confirmado restricciones concretas ni cortes de suministro a fecha de hoy.

La producción y capacidad exportadora de LNG estadounidense sigue creciendo: proyecciones indican récords en 2026-2027, con exportaciones que podrían duplicarse en los próximos años, lo que mantendría a Europa (y España en particular) como destino prioritario, pero también genera preocupaciones en la UE sobre una excesiva dependencia del gas americano (que podría llegar a representar hasta el 75-80% de las importaciones de LNG europeas hacia 2030 si se cumplen todos los contratos).

En resumen, mientras los precios del gas en España alcanzan niveles de crisis por el bloqueo en Ormuz y la inestabilidad en Oriente Medio, la dependencia creciente del LNG estadounidense plantea un doble escenario: oportunidad de suministro estable por un lado, y riesgo de uso geopolítico como herramienta de presión por otro. La evolución de las próximas semanas dependerá de la duración del conflicto en Irán y de las negociaciones energéticas transatlánticas.

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