El sectarismo ideológico del Gobierno de Pedro Sánchez ha alcanzado un nuevo nivel de oscurantismo. En su cruzada contra la energía nuclear, el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) ha decidido ocultar bajo siete llaves un informe demoledor sobre el impacto socioeconómico que supondrá el cierre de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres. Saben que el desmantelamiento de esta infraestructura pulmón de Extremadura será una catástrofe para el empleo y la soberanía energética, y prefieren amordazar los datos antes que dar la cara ante los ciudadanos afectados.
La noticia, que ha puesto en alerta a toda la región, revela que el Instituto para la Transición Justa —brazo ejecutor de la política verde de Moncloa— ha eliminado cualquier referencia a este estudio en su plan de trabajo para 2026, a pesar de que el informe ya fue encargado y finalizado en 2025. El objetivo es claro: evitar que la verdad salga a la luz mientras la deuda pública no para de subir y el Gobierno necesita seguir vendiendo el relato de una transición energética exitosa que, en realidad, solo nos trae facturas más caras y desolación industrial.
Oscurantismo ministerial: Los datos que Sánchez no quiere que veas
El estudio oculto evaluaba las consecuencias del cierre previsto para 2027 y 2028 de los dos reactores de Almaraz. Fuentes cercanas al sector energético aseguran que las conclusiones son «terroríficas» para el norte de Extremadura. Se habla de la pérdida directa de miles de puestos de trabajo de alta cualificación y de un impacto negativo en el PIB regional que no podrá ser compensado por los molinos de viento ni los huertos solares que el sanchismo nos impone. El Gobierno prefiere el silencio administrativo para que el impacto político del cierre no arruine sus planes electorales.
Esta falta de transparencia no es nueva, pero es especialmente grave cuando la industria española ya encadena tres trimestres de caídas. Cerrar una fuente de energía barata, estable y libre de CO2 como es la nuclear en estos momentos es, sencillamente, un suicidio económico. Almaraz genera el 7% de la electricidad de toda España, y prescindir de ella solo servirá para que dependamos más del gas extranjero y de países como Marruecos que ya nos tienen ganada la partida en otros sectores estratégicos.
El Consejo de Seguridad Nuclear y la prórroga silenciada
Mientras el Ministerio oculta informes, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) tiene previsto presentar en mayo un documento sobre la viabilidad de ampliar la vida útil de Almaraz hasta 2030, tal y como piden las empresas eléctricas. Sin embargo, Sánchez ya ha dado instrucciones de que la decisión sea puramente «política», ignorando los criterios técnicos y económicos. La «transición justa» de la que presume el Gobierno es una farsa que esconde un desierto económico para provincias castigadas por la despoblación como Cáceres.
Resulta irónico que el mismo Ejecutivo que se gasta 842.000 euros en traducir su web al catalán las 24 horas no sea capaz de publicar un informe público que afecta al futuro de miles de familias extremeñas. La prioridad de Sánchez no es la transparencia ni el bienestar de los españoles, sino mantener el dogma ecológico que sus socios le exigen para seguir durmiendo un día más con el Falcon en la puerta.
Extremadura, moneda de cambio de la agenda verde
Desde la Plataforma en Defensa de Almaraz y diversos sectores empresariales se ha denunciado que la falta de un plan claro y específico para la zona es una condena a muerte para la comarca de Campo Arañuelo. El Gobierno promete «alternativas» que nunca llegan, mientras oculta los datos que demuestran que esas alternativas son insuficientes. Es el mismo patrón que vimos con el carbón en el norte y que ahora se repite con la joya de la corona de la energía nuclear española.
La opacidad de la ministra para la Transición Ecológica es un insulto a la ciudadanía. Si el cierre de Almaraz fuera tan beneficioso como dicen, no tendrían reparos en mostrar los números. Al esconder el informe, el Gobierno de Sánchez admite implícitamente que su política energética es un fraude que solo favorece a los lobbys de las renovables y perjudica seriamente el interés nacional.
Hacia el abismo energético por puro capricho
En conclusión, el secuestro del informe sobre Almaraz es la prueba definitiva de que España está gobernada por personas a las que no les tiembla el pulso al sacrificar regiones enteras por su ideología. Mientras el mundo occidental redescubre las bondades de la energía nuclear para garantizar la independencia y bajar los precios, España camina en sentido contrario, de la mano de un presidente que prefiere amordazar la realidad antes que rectificar uno solo de sus errores.
Exigimos la publicación inmediata del estudio socioeconómico de Almaraz. Los extremeños y todos los españoles tienen derecho a saber cuánto les va a costar el capricho verde de Pedro Sánchez en términos de deuda, pérdida de empleo y soberanía nacional. El tiempo se agota y el apagón nuclear de 2027 está a la vuelta de la esquina.












