El ejecutivo formado por populares y socialistas (CDU-SPD) apenas rechazó a 1.000 inmigrantes en las fronteras germanas
El canciller alemán Friedrich Merz, líder de la CDU, accedió al poder tras formar una coalición con el SPD, pese a la derrota de los socialdemócratas. Su victoria se apoyó, en parte, en apropiarse de gran parte del discurso migratorio de la AfD, prometiendo una política más estricta frente a la inmigración irregular. Sin embargo, esas promesas no se han traducido en hechos.
Así lo denuncia el periodista Gunnar Schuppelius en el diario Bild, donde afirma que “el tan anunciado cambio en la política de asilo no se aprecia por ningún lado”. A raíz de una interpelación parlamentaria del Partido Verde en el Bundestag, el Ministerio del Interior alemán reconoció que entre mayo y octubre únicamente 993 solicitantes de asilo fueron interceptados en las fronteras y devueltos a sus países de origen.
Cifras oficiales que cuestionan el endurecimiento migratorio
El dato resulta meramente simbólico si se compara con el volumen total de llegadas. Según la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF), entre enero y noviembre se registraron 157.436 solicitudes de asilo en Alemania. A ello se suman 102.000 visados de reunificación familiar, concedidos a hijos y cónyuges de solicitantes de asilo ya reconocidos, de acuerdo con cifras del Ministerio de Asuntos Exteriores.
En conjunto, estas vías representan 259.436 nuevos inmigrantes en el país durante ese periodo.
El programa afgano eleva el total a casi 300.000 inmigrantes
Además, Alemania acogió a 37.000 ciudadanos afganos mediante un controvertido programa especial de admisión. Este colectivo es considerado por distintos analistas como uno de los más problemáticos en términos de integración y seguridad. Sumando todas las cifras, el total de inmigrantes asciende a 296.436 personas, es decir, prácticamente 300.000 en un solo año.
El Gobierno intenta maquillar los datos
Pese a la pérdida constante de apoyo popular desde su formación, el Ejecutivo ha tratado de presentar estos números como un éxito. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt (CDU), sostiene que las solicitudes de asilo se han reducido un 50 % respecto al año anterior, lo que atribuye al supuesto “cambio de rumbo migratorio”.
No obstante, el ministro omite que esta reducción responde en gran medida a una estrategia común de la Unión Europea, centrada en el refuerzo de fronteras terrestres y rutas marítimas. Aun así, la llegada de inmigrantes continúa siendo masiva. De hecho, el aumento de población extranjera en Alemania se explica sobre todo por la reunificación familiar y la inmigración legal, no por una política nacional más restrictiva.
Rechazo social y demanda de deportaciones
Mientras tanto, las encuestas reflejan un creciente rechazo de la opinión pública alemana hacia la inmigración, tanto irregular como legal. Una mayoría de ciudadanos no solo se opone a nuevas llegadas, sino que también reclama la puesta en marcha de deportaciones a gran escala, una exigencia que el Gobierno de Merz, por ahora, no parece dispuesto a satisfacer.












