El ministerio de Sanidad pretende solucionar el fracaso de su negociación del nuevo concierto trasladando al sistema nacional los pacientes de Muface
El ministerio de Sanidad, encabezado por Mónica García, ha propuesto desmantelar el modelo Muface. El autopercibido ‘Gobierno de la gente’ pretende derivar 1,5 millones de funcionarios, en su mayoría docentes, al sistema público de salud sin que por ello colapse la Seguridad Social.
Semejante planteamiento surge tras el fracaso en obtener ofertas de aseguradoras para el nuevo concierto. En concreto, las aseguradoras ASISA, Adeslas y DKV rechazaron participar debido a la insuficiencia de la financiación ofrecida por el Gobierno, que planteaba un aumento del 17% frente al 40% exigido por estas empresas.
Sanidad argumenta que aumentar la oferta económica no es viable, ya que no abordaría el envejecimiento progresivo de los mutualistas de Muface, además de ser insostenible e inequitativo en comparación con el modelo público.
La ‘alternativa’ de Mónica García
Como alternativa, Sanidad propone una prórroga de nueve meses del acuerdo vigente con las aseguradoras y una transición gradual al sistema nacional. Los 2.681 millones de euros destinados actualmente a las aseguradoras se redistribuirían -presuntamente- entre las comunidades autónomas, con la condición de invertirlos exclusivamente en servicios sanitarios autonómicos durante los tres primeros años.
Asimismo, la propuesta establece que durante los primeros cuatro meses de la prórroga, las aseguradoras deben garantizar cero listas de espera, realizando las operaciones previstas para los mutualistas. Estos fondos, en su totalidad, se destinarían a reforzar la sanidad autonómica en este periodo inicial.
En los planes de Sanidad, comunidades donde casualmente no gobierna el PSOE –Madrid, Andalucía, Extremadura y Castilla y León– serán las más afectadas y tendrán que asumir un mayor número de pacientes mayores de 65 años.
‘Confilegal’ recoge que, para la propuesta del Gobierno, el caso de Madrid resulta paradójico, porque es la región con la población más joven, tendrá que recibir gran parte de la avalancha de nuevos pacientes de la tercera edad que se quedaron sin mutua.











