El proyecto virtual del Gobierno socialista navarro, lanzado con expectativas de innovación, se convierte en un fracaso absoluto
La honradez virtual del metaverso de Chivite. El Gobierno de Navarra, presidido por la socialista María Chivite, lanzó en abril de 2022 un espacio en el metaverso que permitía a los ciudadanos acceder desde ordenador o móvil mediante un avatar para explorar servicios públicos. La iniciativa se saldó con el balance esperable: un desarrollo a precio de oro y una birriosa audiencia.
En teoría, fuera del mundo virtual y del pensamiento woke de la socialista, el balance actual revela un desinterés masivo: en el último año completo solo registró 49 visitas, una cifra que equivale prácticamente a una prueba interna sin impacto real.
El Ejecutivo foral destinó más de 36.000 euros desde el inicio del proyecto, a los que se suman 200 euros anuales por mantenimiento a través de un proveedor externo. Este desembolso no logró generar una mejora tangible en los trámites administrativos ni simplificar la relación con la ciudadanía, lo que dejó el espacio virtual sin usuarios significativos y sin aplicación práctica para la mayoría de los navarros.
Un gasto elevado sin retorno visible
UPN, principal partido de la oposición, calificó el resultado como «un auténtico fiasco» y reclamó al Gobierno que no gaste «ni un euro más» ni «ni un solo euro» en un entorno que, en la práctica, quedó «muerto».
La formación defendió que la Administración debe invertir en nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, pero solo cuando exista un análisis riguroso de utilidad y un beneficio claro que reduzca burocracia y agilice servicios.
El metaverso navarro, recuerda OK Diario, nació con el objetivo de estimular innovación y abrir nuevas vías de comunicación, pero terminó convertido en un escaparate vacío que ilustra los riesgos de iniciativas tecnológicas sin demanda real.












