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El negocio de las balizas V16 y su vínculo con empresas que hicieron fortuna con las mascarillas

Varias informaciones publicadas lo han revelado tras una revisión de expedientes de contratación pública

El mercado de las balizas V16 conectadas, obligatorias en España desde el 1 de enero como sustitutas de los triángulos de emergencia, no es un fenómeno aislado. Un análisis reciente revela que al menos una decena de empresas con productos homologados por la Dirección General de Tráfico (DGT) participaron activamente durante la pandemia en el suministro de material sanitario, especialmente mascarillas y equipos de protección individual (EPI).

La investigación, basada en la revisión de contratos públicos, registros mercantiles y documentación oficial, pone de manifiesto una conexión significativa entre el negocio sanitario activado por la crisis del covid-19 y el actual mercado regulado de la señalización vial obligatoria.

Un mercado millonario impulsado por la normativa

La entrada en vigor de la obligatoriedad de las balizas V16 ha generado un mercado de enorme volumen económico. La medida afecta de forma directa a casi 34 millones de vehículos en circulación en España, lo que convierte estos dispositivos en un producto de venta masiva con un fuerte atractivo para fabricantes, distribuidores e intermediarios.

Este contexto explica el creciente interés empresarial por la comercialización de balizas conectadas, un negocio respaldado por regulación y con demanda asegurada a corto y medio plazo.

Un entramado empresarial con experiencia previa en sectores regulados

El mercado de las balizas V16 no surge de cero. Se apoya en una red preexistente de proveedores industriales con experiencia en sectores altamente regulados. La DGT no homologa empresas, sino modelos concretos de balizas, lo que permite que compañías muy diversas —fabricantes de seguridad vial, importadores, distribuidores o incluso ferreterías industriales— comercialicen dispositivos certificados.

Muchas de estas empresas ya habían operado previamente en el ámbito del suministro sanitario, especialmente durante los años más críticos de la pandemia.

La pandemia como punto de inflexión empresarial

Entre 2020 y 2021, la emergencia sanitaria obligó a las administraciones públicas a flexibilizar los procedimientos de contratación y a buscar proveedores capaces de suministrar con rapidez mascarillas, EPI y otros productos esenciales.

Empresas con experiencia en logística, importación y suministros técnicos encontraron entonces una vía de acceso al negocio sanitario, tanto mediante contratos públicos como a través del mercado privado. Esa capacidad de adaptación es la que ahora se reproduce en el negocio de las balizas V16.

Dos vías de conexión entre el mercado sanitario y las balizas V16

El cruce entre ambos sectores se articula principalmente en dos planos:

  1. Empresas que suministraron material sanitario durante la pandemia y que hoy figuran como fabricantes o comercializadoras de balizas V16 homologadas.

  2. Operadores actuales del mercado de las balizas que mantuvieron relación con el suministro sanitario durante el covid, aunque no siempre como adjudicatarios directos de contratos públicos.

Casos destacados de empresas con doble trayectoria

Uno de los ejemplos más claros es Wottoline, vinculada a procedimientos públicos de suministro sanitario durante la pandemia. La empresa obtuvo al menos 2,6 millones de euros en contratos públicos relacionados con EPI. Con experiencia previa en suministros técnicos y seguridad vial, amplió su actividad hacia productos sanitarios antes de consolidarse en el mercado de las balizas V16.

Otro caso relevante es Oversun Energy. Aunque nació con un objeto social centrado en energías renovables, durante la pandemia incorporó la comercialización de mascarillas y otros productos sanitarios. Posteriormente, dio el salto al mercado de las balizas V16 conectadas. No figura como adjudicataria de contratos públicos sanitarios, pero su trayectoria refleja el tránsito entre nichos regulados.

En una situación similar se encuentran Erum Vial y PMK Grupo, fabricantes del sector de la seguridad vial que durante los años del covid mantuvieron relación con el suministro de EPI. Aunque no aparecen como adjudicatarios directos de contratos de mascarillas, sí operaron en mercados próximos al sanitario en un contexto de demanda extraordinaria.

Distribución industrial y proveedores “frontera”

También destacan empresas especializadas en protección laboral y seguridad industrial, como ISSE Safety y Trafic Safety. Estos sectores actuaron como puente natural hacia el suministro de EPI durante la pandemia.

El listado se completa con operadores de distribución y ferretería industrial como Ferretería Ferayu, Pasai o Distribuciones Escudero Fijo. Estas compañías acumulan numerosos contratos públicos en distintos ámbitos y participaron durante la pandemia en licitaciones o suministros de material de protección. Posteriormente, han entrado en la comercialización de balizas V16.

Un patrón común más allá de los contratos públicos

No todas las empresas obtuvieron contratos públicos sanitarios ni el volumen de negocio fue homogéneo. Sin embargo, el análisis identifica un patrón común: compañías con capacidad logística, experiencia en suministros y una fuerte diversificación de catálogo que operaron en el mercado sanitario durante el covid y que ahora participan en el negocio de las balizas V16, impulsado por un cambio normativo de gran impacto económico.

Distribución territorial del negocio

Desde el punto de vista geográfico, la Comunidad Valenciana concentra varios de estos casos, en línea con su peso industrial en plásticos, electrónica y suministros técnicos. Madrid y Cataluña también presentan ejemplos relevantes, aunque en estos territorios la contratación sanitaria estuvo más centralizada, lo que reduce la visibilidad de proveedores secundarios en los registros públicos.

Un mercado más complejo de lo que aparenta

El análisis final dibuja un escenario más complejo que el relato simplificado. El mercado de las balizas V16 no está limitado a un pequeño grupo de fabricantes, sino que se apoya en un ecosistema previo de proveedores industriales que ya demostraron durante la pandemia su capacidad de adaptación en situaciones de emergencia.

Empresas que, observadas en conjunto, adquieren una relevancia mayor de la que su trayectoria individual podría sugerir a primera vista.

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