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El nuevo negocio de los cacos son las balizas V16 y el mercado negro ya echa humo

España se ha convertido en el paraíso de la pequeña delincuencia, y esta vez el objetivo no es ni el autorradio ni las llantas de aleación. La última moda entre los amigos de lo ajeno son las balizas V16, esos dispositivos luminosos que la DGT nos ha obligado a llevar en el coche desde este mismo 1 de enero de 2026. Los ladrones han detectado una oportunidad de oro en la obligación legal impuesta por el Gobierno de Pedro Sánchez: robar un aparato de 50 euros que todo el mundo necesita y que se revende como churros en el mercado negro.

La Policía Nacional ya ha dado la voz de alarma tras detener en León a un delincuente que había perpetrado hasta 30 robos con fuerza en vehículos solo para hacerse con estas luces de emergencia. La proliferación de estos robos demuestra que, allí donde el Estado impone una obligación sin garantizar la seguridad, surge un mercado ilegal que se alimenta del bolsillo del ciudadano medio. Mientras el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, presume de estadísticas, los españoles ven cómo les revientan la ventanilla por un trozo de plástico con pilas.

Mercado negro y falta de seguridad: El cóctel perfecto

La noticia, adelantada por The Objective, pone de manifiesto el absurdo de forzar la compra de dispositivos tecnológicos que, al no estar vinculados de forma unívoca al propietario en el momento de la reventa, son fáciles de «colocar» en plataformas de segunda mano o mercadillos ilegales. Al ser obligatorias, la demanda es altísima y los cacos lo saben. Cualquier coche aparcado en la calle es una potencial caja de caudales que contiene una baliza V16 lista para ser sustraída.

Este incremento de la inseguridad ciudadana se suma a una percepción de impunidad que recorre todo el país. Mientras aumenta la pobreza, muchos encuentran en el pequeño robo un «medio de vida» ante la falta de consecuencias legales reales. Reventar un coche para robar una baliza sale barato penalmente, pero carísimo para el dueño del vehículo que debe pagar la reparación y comprarse otra luz, esta vez con cuidado de esconderla mejor.

El negocio redondo de las balizas bajo sospecha

Resulta curioso que esta oleada de robos coincida con las informaciones que apuntan a que el fabricante de estas balizas ha recibido importantes ayudas públicas. Resulta que el ciudadano paga dos veces: una vía impuestos para subvencionar a la empresa y otra de su bolsillo para comprar el aparato (o reponerlo si se lo roban). Es un negocio circular perfecto donde el único que pierde es el español de a pie, asediado por la DGT y por los ladrones.

Desde diversos sectores se critica que el Ministerio del Interior y la dirección de Tráfico se hayan centrado tanto en la obligatoriedad y tan poco en la trazabilidad de estos dispositivos. Al no existir un registro obligatorio que asocie cada baliza a un chasis, el robo es limpio y la venta inmediata. Los delincuentes actúan con total libertad en zonas residenciales y parkings públicos, sabiendo que el botín es seguro y fácil de liquidar.

Inseguridad galopante y un Gobierno superado

Este fenómeno no es aislado. Se enmarca en una España donde la propiedad privada parece ser un concepto secundario para este Gobierno. La delincuencia callejera ha subido en las grandes capitales y ahora se extiende a objetos de uso cotidiano impuestos por decreto. El sanchismo nos obliga a equipar nuestros coches con tecnología de vigilancia (porque no olvidemos que estas balizas informan de nuestra posición a la DGT), pero no es capaz de vigilar que no nos rompan el cristal de noche.

Si la solución a los accidentes de tráfico pasaba por estas balizas, el Gobierno debería haber previsto que crear una necesidad por ley siempre genera un mercado negro paralelo si no hay control social. Pero claro, pedir previsión a este gabinete es como pedirle peras al olmo. Ellos sueltan el real decreto, cobran el IVA de las ventas y dejan que la Policía y los ciudadanos se peleen con la delincuencia en las calles.

Como siempre, la recomendación para los conductores es no dejar la baliza a la vista y, si es posible, retirarla del vehículo al aparcar. Una molestia más que añadir al largo catálogo de «regalos» que Pedro Sánchez nos hace a diario. El mercado negro de la V16 solo acaba de empezar y promete ser el dolor de cabeza de muchos españoles este 2026.

1 Comment

  1. Fran L Leon
    Dom 18 enero 2026 @ 19:34

    He creado esta web, hay que pararlo como sea : balizasegura.es – también he pedido por X a la policía que haga un comunicado advirtiendo que no van a aceptar balizas cuyo numero de serie coincida con una declarada como robada. Si no mueven ficha va a ser un caos y dolor de cabeza o bolsillo para todos nosotros.

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