El PSOE ha arremetido contra el juez del caso Ábalos, Leopoldo Puente, después de que el magistrado del Tribunal Supremo recomendara una reforma legal para evitar que diputados investigados por delitos graves —como el exministro socialista José Luis Ábalos— puedan seguir ocupando su escaño. La reacción de los socialistas ha sido inmediata y contundente: “Si no le gusta la ley, que se presente a las elecciones”.
El PSOE estalla contra el juez del caso Ábalos tras sugerir un cambio legal por corrupción
El Partido Socialista ha reaccionado con evidente malestar ante las declaraciones del juez del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, quien recomendó una reforma legal para impedir que diputados investigados por delitos graves —como el exministro José Luis Ábalos— puedan seguir en su escaño. La respuesta socialista ha sido tajante: “Si quiere cambiar las leyes, que se presente a las elecciones”.
“Si no le gusta la ley, que se meta en política”
El vicepresidente del Congreso, Alfonso Gómez de Celis, ha atacado públicamente al magistrado, sugiriendo que abandone la toga y se presente a unos comicios si quiere influir en las normas.
Las declaraciones, lejos de rebajar la tensión, han abierto un nuevo frente entre el Gobierno de Sánchez y el Poder Judicial, después de meses de críticas por el bloqueo en la renovación del Consejo General del Poder Judicial.
Un juez “asombrado” por el caso Ábalos
En su último auto, el magistrado Puente expresó su “estupor” por el hecho de que Ábalos —a quien imputa delitos muy graves de corrupción— siga ejerciendo como diputado. Según el juez, resulta incomprensible que alguien con “indicios consistentes” de corrupción mantenga sus “altas funciones representativas”.
El PSOE, en lugar de reflexionar sobre la ética política, ha optado por acusar al juez de “opinar sobre las leyes” y le ha recordado que su papel es “cumplirlas, no cuestionarlas”.
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El caso Ábalos, símbolo del desgaste del sanchismo
Este nuevo enfrentamiento llega en un momento crítico para el PSOE, con el caso Ábalos minando la credibilidad del partido y del propio presidente del Gobierno.
El magistrado había pedido incluso una “reflexión institucional” para evitar que quienes estén bajo sospecha puedan seguir representando a los ciudadanos, algo que en muchos países europeos se considera una cuestión de higiene democrática.
Mientras tanto, desde las filas socialistas se sigue defendiendo a un exministro cada vez más señalado por presuntas tramas de corrupción, en una estrategia que recuerda a los peores tiempos del felipismo.
El choque entre política y Justicia, un patrón que se repite
No es la primera vez que el PSOE reacciona con hostilidad ante decisiones judiciales incómodas. Casos como el del fiscal general García Ortiz o el del hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez Pérez-Castejón, también han provocado tensiones similares entre jueces y dirigentes socialistas.
Este clima de enfrentamiento se percibe como un intento de desacreditar al Poder Judicial cada vez que un fallo o una investigación afecta a miembros del partido.
Fuentes del Congreso recuerdan que el propio reglamento obliga al Supremo a comunicar sus decisiones sobre diputados, algo que —según ellas— aún no se ha cumplido en el caso Ábalos.
Un debate necesario sobre la regeneración política
El fondo del asunto no es jurídico, sino moral. ¿Debe un diputado investigado por corrupción seguir cobrando del erario público y votando leyes que afectan a los españoles?
El juez Puente no hizo más que formular una pregunta que muchos ciudadanos comparten, y que el PSOE ha preferido transformar en ataque político.
Mientras tanto, el silencio de Pedro Sánchez ante la polémica alimenta la percepción de que el sanchismo se atrinchera frente a cualquier crítica.












