Guerra cobarde del comunismo contra la libertad en Cuba que además está sometiendo al pueblo al mayor grado de miseria imaginable
En un nuevo capítulo de la tiranía interminable que azota a la isla caribeña, Amnistía Internacional ha denunciado una escalada brutal de detenciones arbitrarias por parte del régimen comunista de Cuba, heredero directo del legado opresivo de los Castro.
Este aumento rastrero en la represión no es más que la confirmación de cómo el socialismo fallido mantiene al pueblo cubano en la pobreza absoluta, aplastando cualquier atisbo de libertad de expresión y disidencia pacífica para perpetuar su control absoluto.
Mientras el mundo libre observa con indignación, el informe de Amnistía Internacional revela un patrón sistemático de prácticas autoritarias diseñadas para castigar y disuadir a los valientes que osan criticar al gobierno.
Detenciones de corta duración, vigilancia ilegal, acoso constante y presiones sobre las familias de los opositores son las herramientas cobardes de un régimen que, incapaz de resolver la crisis económica que ha hundido a Cuba en la miseria, opta por el terror estatal para silenciar las voces del pueblo hambriento.
Presos políticos
Johanna Cilano, investigadora de Amnistía para el Caribe, no ha dudado en calificar esto como un «patrón sistemático de prácticas autoritarias», destacando el deterioro alarmante en la salud de los presos políticos, muchos de los cuales languidecen en cárceles infrahumanas sin atención médica adecuada.
Ejemplos escalofriantes abundan en este panorama de opresión. Apenas el viernes pasado, en la provincia de Holguín, las fuerzas represivas del régimen detuvieron a Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, integrantes del proyecto audiovisual independiente El4tico. Su «delito”: usar las redes sociales para exponer la cruda realidad de la crisis económica y criticar al gobierno comunista que ha convertido a Cuba en un paraíso solo para la élite partidaria, mientras el pueblo sufre escasez de alimentos, medicinas y libertades básicas.
Otro caso emblemático es el de Maykel «Osorbo» Castillo Pérez, un preso de conciencia trasladado recientemente de prisión sin que sus familiares fueran informados, un acto de crueldad que subraya el desprecio total del castrismo por los derechos humanos.
No olvidemos a figuras como Félix Navarro, líder de la Unión Patriótica de Cuba, o Luis Manuel Otero Alcántara, cuyo caso sigue siendo monitoreado por Amnistía como símbolo de la resistencia contra la dictadura.
Héroes de la libertad
Estos héroes de la libertad representan a cientos de cubanos que, en medio de una profunda crisis económica provocada por décadas de políticas socialistas desastrosas, se atreven a alzar la voz. Pero el régimen, fiel a su ideología totalitaria, responde con hostigamiento y vigilancia constante, extendiendo el terror incluso a las familias de los disidentes.
El gobierno Cuba, en su hipocresía habitual, niega la existencia de presos políticos y tacha a estos valientes opositores de «mercenarios» al servicio de Estados Unidos.
Esta narrativa conveniente ignora la realidad: es el comunismo castrista el que ha vendido el alma de Cuba a potencias como Rusia y China, mientras el pueblo padece blackout eléctricos, inflación galopante y una emigración masiva en busca de la libertad que el régimen les niega.
Socialismo y represión
Amnistía Internacional exige con razón la liberación inmediata de todos los presos de conciencia, el cese de las detenciones arbitrarias y el fin de la vigilancia ilegal, pero el socialismo solo sabe sobrevivir a base de represión.
Es la esencia del castrismo, un sistema que ha transformado una nación próspera en un gulag tropical. El mundo libre debe redoblar su presión: sanciones más duras, apoyo a la disidencia y un rechazo total a cualquier normalización con este régimen criminal. Cuba merece libertad, no más miseria bajo la bota comunista.











