Las casualidades en polÃtica suelen tener nombres y apellidos, y esta vez apuntan directamente al presidente de la Generalitat, Salvador Illa. El grupo parlamentario de Vox en Cataluña ha puesto el grito en el cielo y ha anunciado una ofensiva total para que el lÃder del PSC explique qué hay detrás de la reactivación del proyecto La Roca Golf Resort, un macrocomplejo de lujo en su propio pueblo natal, La Roca del Vallès (Barcelona). No serÃa noticia si no fuera porque la empresa promotora es de capital chino y, casualidades de la vida, ya tuvo una relación comercial privilegiada con el Ministerio de Sanidad cuando el propio Illa era el titular de la cartera durante la pandemia.
Según la información adelantada por The Objective y que ahora El Debate recoge, Vox sospecha que el repentino desbloqueo de las licencias municipales para este complejo —que llevaba años durmiendo el sueño de los justos— podrÃa estar relacionado con las redes de contactos tejidas durante los meses más oscuros del COVID-19. La formación que lidera Ignacio Garriga ha pedido la comparecencia urgente de Illa y de la alcaldesa de La Roca para arrojar luz sobre un proyecto que huele a kilómetros a amiguismo institucional y pelotazo urbanÃstico.
¿Negocios de mascarillas convertidos en campos de golf?
La sombra de la duda es alargada. Vox considera «imprescindible» aclarar cómo se han desbloqueado los permisos para esta megaobra que incluye hoteles de lujo, viviendas exclusivas y zonas comerciales, todo ello en torno a un campo de golf que consumirá hectáreas de terreno y valiosos recursos hÃdricos en una región castigada por la sequÃa. Lo que mosquea, y mucho, es el vÃnculo entre los promotores chinos y los contratos de material sanitario que firmó Illa cuando era ministro. ¿Es este resort el pago de algún favor pasado o simplemente una coincidencia cósmica en el patio trasero de la casa del presidente catalán?
Mientras Vox lucha contra el cierre de industrias reales en el resto de España, en Cataluña asistimos a la creación de parques temáticos para el lujo asiático bajo el paraguas del mandatario socialista. El contraste es hiriente: miseria para la industria de base y facilidades para el resort de los amigos del poder. La formación verde ha presentado una baterÃa de preguntas al Govern para saber si hubo mediación directa de la Generalitat con el Ayuntamiento de La Roca para agilizar unos trámites que, para cualquier otro mortal, tardarÃan décadas.
Un macroproyecto bajo sospecha ética
El complejo no es baladÃ. Prevé un impacto territorial masivo. En un momento en el que el sanchismo y sus terminales catalanas nos hablan de sostenibilidad y decrecimiento, parece que esas reglas no se aplican cuando hay capital chino de por medio y el proyecto se ubica donde al jefe le interesa. Vox quiere saber si la empresa promotora cumple con todos los requisitos de transparencia y si sus antecedentes comerciales con el Estado español durante la pandemia han sido auditados correctamente.
Desde la oposición se recuerda que Salvador Illa siempre ha presumido de una gestión «humilde» y cercana al territorio, pero construir un búnker de lujo para millonarios extranjeros en su municipio natal no parece encajar en ese relato. La ofensiva de Vox no solo busca responsabilidades polÃticas, sino también denunciar un modelo de desarrollo que prioriza los intereses de potencias extranjeras frente al bienestar de los ciudadanos locales que ven cómo se encarece el suelo y se agotan los servicios básicos.
El sanchismo y sus relaciones peligrosas
Este episodio es solo un capÃtulo más de la forma de gobernar que ha importado Illa desde Madrid: favorecer a los suyos y a quienes les ayudan a mantenerse en el poder. El hecho de que el proyecto se haya reactivado justo ahora, con Illa en el Palau de la Generalitat, es difÃcil de tragar sin sospechas. Vox ha anunciado que llegará hasta el final para destapar si ha habido tráfico de influencias o si estamos ante un nuevo caso de «puertas giratorias» inmobiliarias.
Mientras España se endeuda hasta las cejas para financiar el pacto entre Sánchez e Illa, los ciudadanos asisten a este tipo de espectáculos donde las élites polÃticas y el gran capital extranjero parecen jugar en una liga diferente. El Golf Resort de La Roca puede convertirse en el monumento al clientelismo del PSC si nadie lo impide.
En definitiva, Vox ha puesto el dedo en la llaga sobre una relación que merece ser investigada con lupa. Si Illa no tiene nada que ocultar, no deberÃa tener problemas en comparecer y explicar por qué su pueblo natal es el lugar elegido por sus antiguos socios comerciales chinos para levantar un paraÃso del lujo. La transparencia brilla por su ausencia y las preguntas de Vox esperan respuesta.












