La medida flexibiliza la jornada laboral, abarata el despido y reduce el poder sindical mientras promueve el empleo e incentiva la a la inversión
Motosierra de Milei al matonismo de la mafia sindical. Una reforma laboral sin precedentes acaba de ser aprobada por el Senado argentino, encauzando así una legislatura basada en paliar los efectos destructivos del socialismo empobrecedor y en generar empleo y crecimiento económico.
El Senado otorgó media sanción a la reforma laboral de Javier Milei, un paquete que abarata el despido, flexibiliza la jornada laboral y recorta el margen de maniobra de los sindicatos, al tiempo que abre incentivos fiscales para promover la formalización del empleo y atraer inversiones productivas.
Dinamizar el mercado laboral mediante cambios estructurales
Esta aprobación marca un paso clave en la agenda económica del presidente, quien busca dinamizar el mercado laboral mediante cambios estructurales que alivian cargas a las empresas, mientras que los críticos (algunos, literalmente responsables de sumir a Argentina en pobreza endémica) afean que debilitan protecciones para los trabajadores.
En el nuevo esquema, las empresas calcularon las indemnizaciones excluyendo aguinaldos, vacaciones y premios, con un tope de hasta tres salarios promedio por convenio, y permiten pagos en cuotas especialmente para pymes.
Además, crean un fondo para indemnizaciones financiado con aportes patronales, que cubre despidos y alivia presiones inmediatas sobre las compañías, integrándose al esquema previsional existente.
Salario dinámico ligado a la productividad y resultados
Las autoridades habilitaron esquemas de salario dinámico ligado a productividad y resultados, donde los empleadores pagan sueldos en distintas monedas o en especie como alojamiento y comida, siempre dentro de márgenes legales que garantizan equidad.
En cuanto a la jornada, amplían el límite a hasta 12 horas diarias, con la obligación de respetar 12 horas de descanso entre turnos, y facilitan contratos a tiempo parcial por debajo de la jornada estándar, adaptándose a necesidades variables del mercado.
Las empresas compensarán horas extra con días libres o jornadas reducidas en lugar de recargos, sujeto a acuerdos individuales o colectivos que fomentan la flexibilidad.
Por otro lado, se distribuirán las vacaciones de manera más flexible entre octubre y abril, fraccionándolas en tramos no menores a siete días, alejándose del esquema tradicional concentrado en verano que limitaba opciones para empleados y empleadores.
Restricciones sindicales y estímulos económicos
Los legisladores priorizaron convenios por empresa sobre los generales por rama, y restringieron la ultraactividad de los colectivos, lo que reduce el poder de negociación de los sindicatos y acelera adaptaciones al contexto económico.
En huelgas, exigen cobertura mínima del 75% en servicios esenciales y del 50% en actividades trascendentales, limitando el impacto de los paros para mantener operaciones críticas, explica Electomanía.
Finalmente, implementan programas de promoción del empleo registrado con condonación parcial de deudas para empleadores que blanquean trabajadores en negro, junto a reducción de contribuciones patronales para nuevas contrataciones.
El régimen de incentivos a la inversión ofrece amortización acelerada en Ganancias y devolución anticipada de IVA para proyectos productivos, mientras que en la justicia laboral se homologan acuerdos con fuerza de sentencia y topan honorarios de abogados, alineándose con el objetivo de reducir litigios excesivos.











