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Mercadona revienta el mercado laboral y busca empleados por 2.300 euros y solo pide un papel

En un país donde el mileurismo sigue siendo la norma para millones de trabajadores, Juan Roig ha vuelto a dinamitar las tablas salariales. Mercadona, la cadena de supermercados líder en España, ha lanzado una nueva oferta de empleo masiva para cubrir puestos de repartidor que ha dejado a la competencia temblando. No solo por el sueldo, que puede alcanzar los 2.300 euros brutos mensuales con progresión, sino por unas condiciones de conciliación que parecen ciencia ficción en el sector retail.

La compañía valenciana busca reforzar su flota logística para el reparto online, un segmento que no para de crecer. Y para atraer talento, ha puesto sobre la mesa una carta imbatible: estabilidad, dinero y descanso. La oferta incluye 37 días de vacaciones al año (superando con creces el mínimo legal) y una política de descansos que garantiza libranzas de calidad.

El único requisito: saber conducir

Lo más sorprendente no es el salario, sino la barrera de entrada casi inexistente. Mercadona no pide másteres, ni idiomas, ni experiencia previa compleja. El único requisito indispensable es tener el carné de conducir tipo B en vigor, con al menos un año de antigüedad. Nada más. La empresa se encarga de la formación interna, fiel a su filosofía de «crear cantera».

Esta estrategia de contratación agresiva busca fidelizar a una plantilla que es el motor de su éxito. Mientras en otros sectores la precariedad obliga a buscar refugios como las ayudas agrícolas de la nueva PAC simplificada, Mercadona ofrece una carrera profesional sólida con contrato indefinido desde el primer minuto. Es el modelo Roig: pagar por encima de la media para exigir por encima de la media.

Más allá del sueldo: la revolución de los turnos

La oferta se enmarca en la nueva política laboral de la empresa, que busca reducir la rotación de personal (un mal endémico en el comercio). Los turnos rotativos de mañana y tarde, planificados con tiempo, permiten una organización vital que muchos jóvenes valoran tanto o más que el salario. Además, la progresión salarial es automática por antigüedad y desempeño, permitiendo que un repartidor sin estudios superiores alcance rentas de clase media en pocos años.

En un contexto inflacionista donde los precios de la tecnología y la cesta de la compra no paran de subir, estas vacantes se han convertido en el objeto de deseo de miles de aspirantes. Si tienes carné y ganas de trabajar, Mercadona te está buscando. Y paga oro.

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