Hoteles en contenedores y burbujas transparentes, la solución del turismo rural llega de emprendedores patrióticos y no de ministerios progres
¿Imaginas dormir bajo un cielo estrellado en una burbuja transparente en pleno corazón de las montañas españolas, o en una casa contenedor moderna y ecológica por menos de lo que cuesta un fin de semana en la ciudad? Esto no es ciencia ficción, es la nueva tendencia que está explotando en España la gente patriótica que defiende de verdad el medio ambiente con apuestas innovadoras para favorecer el turismo rural.
En un país donde el turismo rural crece un 20% anual según datos recientes, las acomodaciones innovadoras como hoteles burbuja y contenedores reciclados se posicionan como el negocio del futuro. Baratas de montar, sostenibles y perfectas para desconectar en zonas remotas, estas opciones atraen a millennials, familias y teletrabajadores que buscan experiencias únicas sin arruinarse. ¡Y lo mejor: puedes empezar tu propio negocio comprando kits en Amazon por unos pocos miles de euros!
Esta ola de «glamping» (camping glamour) se expande rápidamente por áreas rurales y montañosas de España, impulsada por la demanda de turismo sostenible, pero el de verdad, no el de los ‘ecoimpuestos’ del Pacto Verde Europeo.
Según informes de la Asociación de Ecoturismo en España, en 2019 ya generaban más de 230 millones de euros en ingresos, con 289 alojamientos ecológicos recibiendo casi 800.000 huéspedes.
Boom en Andalucía, Navarra y Canarias
Hoy, con el auge del teletrabajo, regiones como Andalucía, Navarra y Canarias ven un boom. Por ejemplo, el Hotel Aire de Bardenas en Navarra, ubicado en el desierto de Bardenas Reales –el mayor de Europa–, ofrece 10 burbujas esféricas con techos transparentes para observar estrellas, integradas en un paisaje árido con piscina y huerta propia. Diseñado por arquitectos López Rivera, este retiro minimalista desconecta del mundo, atrayendo a quienes buscan paz rural con toques de lujo.
Otro hit es La Dehesa Experiences en Córdoba, un glamping burbuja en una dehesa andaluza certificada como destino Starlight por sus cielos limpios. Sus «tubbos» rígidos, climatizados y con piscina privada, cuestan desde 150 euros la noche y han recibido fondos europeos para sostenibilidad, como incentivos de la UE por 14.300 euros en proyectos digitales y energéticos.
En Tenerife, el Bubble Hotel en Arona transforma un antiguo granero del siglo XVIII en esferas transparentes con vistas al atardecer y telescopios para astronomía. Otros ejemplos incluyen Miluna en Toledo, con habitaciones abiertas a la naturaleza; Zielo las Beatas en Ciudad Real, con burbujas nombradas por astrónomos; y Nomading Camp en los Pirineos andorranos, enfocado en observación estelar.
Irrupción de los contenedores reciclados
Pero no solo burbujas: los contenedores reciclados irrumpen como opción económica y modular. En Airbnb, hay «tiny houses» de contenedores en bosques catalanes cerca de playas, por unos 100 euros/noche, rodeadas de naturaleza. Empresas como HOUSE-MATIC proponen transformaciones de contenedores en apartamentos turísticos rurales para el sur de España y Portugal, ideales para viñedos o montañas.
En Barcelona, el programa APROP usa contenedores para viviendas asequibles, pero el modelo se adapta al turismo rural. Globalmente, contenedores como los de Contained ofrecen eco-lujo pop-up con suelos de madera, baños en suite y energía solar, perfectos para entornos naturales.
Burbujas y contenedores en Amazon
¿Quieres unirte a la fiebre? En Amazon.es, se venden burbujas inflables y contenedores modulares listos para montar. Por ejemplo, la VEVOR Bubble Dome Tent de 360×220 cm, transparente y resistente, cuesta unos 500 euros, ideal para camping o glamping. O la Bubble House inflable de 10-16 pies con soplador, por 1.000-2.000 euros, perfecta para backyard o rurales.
Contenedores prefabricados como los de Karmod se ofrecen como hogares modernos y asequibles, fáciles de transportar e instalar en zonas montañosas. Con inversión inicial baja (desde 5.000 euros por unidad), emprendedores pueden crear redes de alojamientos en pueblos despoblados, atrayendo turistas y revitalizando economías locales. Todo un lujo y necesidad para el mundo rural.
Remote Villages en Canarias
Iniciativas como «Remote Villages» en Canarias pagan hasta 16.000 dólares a teletrabajadores para mudarse, combinando trabajo y turismo rural.
Esta tendencia no solo es viral en redes –con miles de shares en Instagram de noches estrelladas–, sino una oportunidad de oro. Mientras el turismo masivo satura costas, el rural ofrece autenticidad: fincas ecológicas, mansiones renovadas y huertos propios.
¡España lidera en Europa con destinos rurales superando a ciudades en indicadores turísticos! Si buscas invertir, ¡este es el momento! Comparte si sueñas con tu propia burbuja en la sierra.












