La medida, adoptada por Diana Morant, se fundamenta en el «menosprecio» hacia las víctimas, especialmente por revelar datos personales de las denunciantes
El PSOE expulsa definitivamente al alcalde de Almussafes, Toni González, denunciado por acoso sexual y laboral. Lo hace en vísperas del 8 de marzo, quizás para dar ejemplo tardío.
El PSPV-PSOE ha tomado una decisión drástica en uno de los casos que más ha sacudido al partido en la Comunidad Valenciana en los últimos meses: la expulsión definitiva del alcalde de Almussafes, Toni González, tras las denuncias por acoso sexual y laboral presentadas contra él.
La medida, adoptada por la dirección autonómica que lidera Diana Morant, se fundamenta en el «menosprecio» mostrado hacia las víctimas, especialmente por revelar datos personales de las denunciantes, lo que el partido ha calificado como una forma de revictimización.
El caso se remonta a diciembre de 2025, cuando una trabajadora municipal y militante socialista presentó una denuncia a través del canal antiacoso habilitado por Ferraz, acusando a González de un doble acoso sexual y laboral.
Acusaciones «falsas»
Inicialmente, el alcalde negó rotundamente las acusaciones, calificándolas de «falsas», un «montaje» y una «venganza política», y solicitó el archivo de la causa. Tras la difusión pública del caso, González abandonó todos sus cargos orgánicos en el partido y pidió la suspensión de militancia, aunque mantuvo la Alcaldía con el apoyo de varios concejales socialistas, pasando incluso a operar desde el Grupo Mixto Municipal. En ese periodo, coqueteó con la posibilidad de saltar a otra formación política.
La dirección del PSPV abrió expediente informativo y, posteriormente, disciplinario contra González, no solo por las denuncias iniciales, sino por su conducta posterior: amenazas veladas a la secretaria general Diana Morant y, sobre todo, la difusión de información personal de las denunciantes.
Menosprecio a las víctimas
Fuentes socialistas han subrayado que este «menosprecio a las víctimas» ha sido el detonante final para tramitar la expulsión definitiva. La decisión agrava la crisis interna en el partido valenciano, donde ya existía malestar en la comarca de la Ribera Baixa, que en enero elevó una queja a Ferraz reclamando respeto a la presunción de inocencia.
En paralelo, el caso ha puesto de manifiesto tensiones dentro de la militancia local. Poco después de conocerse la denuncia, circularon en grupos de WhatsApp del PSOE de Almussafes mensajes de apoyo a González con insultos graves hacia la denunciante, como «tiparraca», «gentuza» o «mala persona», e incluso uno especialmente agresivo de una exconcejala y miembro de la ejecutiva local, Pepa Pastor, que escribió: «Qué desesperada tienes que estar. Si te la pusieras tú en el cuello«, en alusión a una baliza.
El PSOE hostiga
Ante esta situación de hostigamiento, la dirección valenciana del PSOE reaccionó. El 15 de diciembre de 2025, el secretario de Organización provincial, Vicent Mascarell, y la secretaria de Igualdad, Maria Such, enviaron una carta interna a la militancia en la que amenazan con «medidas contundentes» contra quienes revelen la identidad de la denunciante, la amedrenten en redes sociales o intenten contactarla para intimidarla.
La misiva pide «calma» y «máxima responsabilidad», insistiendo en el respeto absoluto a las directrices de la Secretaría de Igualdad y en la defensa de las víctimas.
Esta respuesta del partido busca marcar distancia con comportamientos que cuestionen a las denunciantes y refuerza su postura de «tolerancia cero» ante el acoso, aunque el caso continúa generando divisiones internas y debate sobre cómo se gestionan estas situaciones en el ámbito municipal.
La expulsión de González representa un punto de inflexión en un escándalo que ha puesto en jaque la imagen del PSOE en vísperas de una fecha simbólica como el 8M.












