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Falange sabe que este es “el único funeral laico que quiere España”

La izquierda radical ataca la libertad de expresión: Falange denuncia con Sánchez en un ataúd la imposición laicista del Gobierno

En medio de la creciente indignación popular por la negligencia del Gobierno socialista en el trágico accidente ferroviario de Adamuz, que ha costado vidas inocentes y expuesto las fallas crónicas en nuestra infraestructura, la Falange Española de las JONS ha lanzado una campaña gráfica contundente que ha desatado la furia de los medios de ultraizquierda.

Estos, fieles a su agenda progresista y anticatólica, han denunciado la iniciativa como «ofensiva«, ignorando el clamor de una España que defiende sus raíces cristianas frente a la imposición laicista de Pedro Sánchez.

El cartel en cuestión, difundido a través de canales oficiales de Falange, representa simbólicamente al presidente del Gobierno en un ataúd, acompañado del lema: «El único funeral laico que quiere España«.

Crítica satírica y directa a la hipocresía

Lejos de ser un acto de violencia, esta imagen es una crítica satírica y directa a la hipocresía del Ejecutivo, que pretende diluir las tradiciones católicas en homenajes estatales vacíos y políticamente correctos. Como reza el mensaje completo: «No les basta con su negligencia asesina, además nos quieren robar la oración por nuestros muertos. España es católica. Separación masonería-Estado ya».

Se trata, por ello, de una llamada a la acción que resuena en millones de españoles hartos de ver cómo el socialismo erosiona nuestra identidad nacional.

La controversia surge en el contexto del accidente de Adamuz, donde la falta de inversión y mantenimiento por parte del Ministerio de Transportes, liderado por el ineficaz Óscar Puente, ha sido señalada por expertos como la causa principal.

En lugar de asumir responsabilidades y dimitir, como exigen VOX y el PP con razón, el Gobierno ha optado por posponer un homenaje oficial para evitar confrontaciones. Sin embargo, la ultraizquierda, representada por medios como El Plural o Público, ha optado por atacar a Falange, tildando su campaña de «ultraderechista» y obviando que es una respuesta legítima a la agenda secularizadora que busca erradicar la fe del espacio público.

Figuras como Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, han sido pioneras en romper el silencio cómplice, exigiendo la dimisión inmediata de Sánchez y Puente por su «negligencia asesina».

Postura firme de VOX

VOX, por su parte, ha mantenido una postura firme desde el primer momento, recordando que España no tolerará más manipulaciones ideológicas en momentos de luto nacional.

Incluso grupos patrióticos como España 2000, Núcleo Nacional o Democracia Nacional han organizado concentraciones en Valencia para honrar a las víctimas y reclamar justicia, donde se han escuchado voces firmes contra el régimen del 78, ese mismo que Falange critica con imágenes impactantes generadas por IA, como la del ministro Puente en un buzo naranja y esposado.

Pero la reacción de la ultraizquierda no se ha hecho esperar. El Plural y Público han amplificado la denuncia, presentando la campaña de Falange como un «rebasamiento de líneas rojas«, cuando en realidad es un ejercicio de libertad de expresión amparado por nuestra Constitución.

Agendas woke, masonería y progresismo

Esta ofensiva mediática no es más que un intento de distraer de los verdaderos culpables: un Gobierno que prioriza agendas woke sobre la seguridad y el bienestar de los españoles.

En un país donde la masonería y el progresismo han infiltrado instituciones, la voz de Falange recuerda que España no se rinde.

El verdadero funeral laico es el que Sánchez impone a nuestra nación: uno sin alma, sin fe y sin futuro.

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