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Francia impone toques de queda ante la violencia desatada por la inmigración, el narcotráfico y barrios sin ley

Ayer mismo, a las afueras de Lyon, un afgano agredió e hirió con arma blanca a dos mujeres francesas en muslos y brazos

Francia vive impregnada en el caos, el terror, la inmigración ilegal, una criminalidad constante, tráfico de drogas y constantes asesinatos. Una trágica ola de violencia que se ha incrementado en los dos últimos años gracias a una irresponsable continua ‘jornada de puertas abiertas’ para miles y miles ilegales que se han hecho con múltiples barrios de importantes ciudades.

Por este motivo, Francia, en concreto algunas de sus más emblemáticas ciudades, han impuesto toques de queda nocturnos a niños y adolescentes tras una oleada de violencia relacionada con el tráfico de drogas, que el año pasado dejó 110 muertos en todo el país. Precisamente, este tráfico de drogas es más vidente allá donde existe inmigración ilegal.

Así, tras Béziers o Limoges, la última en adoptar esta controvertida medida ha sido la ciudad de Nimes, en el sur del país, desde ayer.

Nimes, en el epicentro

Las autoridades franceses alegan que la decisión tiene por objeto evitar que los menores de 16 años se vean «expuestos a la violencia» y que busca asimismo «contener las tensiones» que han azotado recientemente ciertos barrios de la ciudad. También han anunciado que reforzarán la presencia policial.

La medida en Nimes se impondrá durante 15 días, prorrogables, en seis barrios empobrecidos y gangrenados por ilegales y por el tráfico de drogas.

De hecho, a lo largo del último mes, varios tiroteos, uno de ellos a plena luz del día, dejaron un muerto y varios heridos en esta ciudad de Francia de la región de Occitania. Además, la semana pasada se encontró el cadáver parcialmente calcinado de un joven de 19 años en las afueras de Nimes.

Clima de miedo y terror en Francia

Al anunciar el toque de queda, vigente entre las 21:00 y las 06:00, el alcalde Jean-Paul Fournier afirmó que la situación se había vuelto «insostenible» y que los traficantes de drogas habían creado un «clima de miedo y terror».

El teniente de alcalde Richard Schieven afirmó que el toque de queda protegería a los menores que no están involucrados en el tráfico de drogas, «pero también a los niños de 12 o 13 años que son explotados por los narcotraficantes» y por esa oleada de inmigración ilegal.

Por otro lado, la ciudad Béziers, a 120 kilómetros al suroeste, tiene desde el año pasado un toque de queda para los menores de 13 años entre las 23:00 y las 06:00. En marzo pasado lo amplió a los menores de 15 años en tres barrios.

La medida se aplica de abril a septiembre y durante las vacaciones escolares. Se podría decir que es la zona cero del tráfico de drogas vinculada a la inmigración ilegal, algo que se está reproduciendo además en los aledaños de la mismísima ciudad de París.

Francia, en líneas general, vive una violencia desatada en las calles que las fuerzas de seguridad ya no logran contener. En las últimas semanas se han sucedido tiroteosincendios provocados en prisiones, crímenes en plena celebración de bodas. De hecho, en 2023, la violencia ligada al narcotráfico dejó más de 100 muertos y 300 heridos en el país.

La lista de víctimas en barrios de inmigrantes no deja de crecer: un joven de 18 años fue abatido a tiros en 2023 y un niño de apenas diez años murió en un caso de confusión de identidad.

Banlieus: barrios marginales de argelinos, tunecinos y senegaleses

En los últimos meses, los barrios marginales, con fuerte presencia de inmigrantes, se han convertido en escenario habitual de ajustes de cuentas relacionados con las drogas y de violencia juvenil. 

Estos barrios, conocidos como banlieus, se crearon en los años 60 para concentrar a la población obrera, en su mayoría inmigrantes ilegales africanos: argelinos, tunecinos y senegaleses.

Por ejemplo, en Goult, una novia fue asesinada durante una boda en plena guerra entre bandas. En París, los tiroteos han llegado a implicar hasta a 500 personas. La violencia se propaga, mientras las autoridades tratan de aparentar control con medidas que ni la propia policía considera eficaces, tal y como afirma La Gaceta.

Ayer un afgano atacó con cuchillo a dos jóvenes

Y ayer mismo, dos mujeres han resultado heridas con un arma blanca en Vaulx-en-Velin, en las afueras de Lyon. Según ha informado la Policía, el incidente ocurrió tras un intercambio verbal con un hombre afgano que, según las autoridades, les hizo insinuaciones no deseadas que ambas rechazaron.

En respuesta, el individuo las atacó con una navaja, hiriendo a una en el brazo y a la otra en el muslo.

Las víctimas han sufrido lesiones leves y fueron trasladadas al hospital, aunque su estado de salud no reviste gravedad. El presunto agresor, un ciudadano afgano en situación regular en Francia y sin antecedentes judiciales, intentó darse a la fuga tras el ataque. Sin embargo, fue interceptado por un grupo de personas que lo inmovilizaron, lo golpearon y también lo hirieron con un arma blanca.

Violencia en Limoges

Las escenas de violencia que se han repetido este fin de semana en Limoges confirman lo que muchos franceses ya temen: Francia está deslizándose hacia una espiral de caos donde la ley y la autoridad desaparecen.

El alcalde, Émile Roger Lombertie, califica la situación como una “guerra de guerrillas urbana”. Más de 100 jóvenes, armados con cócteles molotov, barras de hierro y bates de béisbol, sembraron el pánico y se enfrentaron a la policía. Nueve agentes resultaron heridos.

Como en España, en Francia ya no se puede hablar de ‘casos aislados’ como vende el Sanchismo y la socialdemocracia buenista. En París, el pasado 31 de mayo, cientos de jóvenes inmigrantes se amotinaron tras la victoria del PSG en la Champions League, rodeando un coche ocupado por dos mujeres y destrozando las ventanillas. Esa misma noche, en Compiègne, otra banda atacó una comisaría con morteros caseros.

Días antes, se registraron enfrentamientos en Charleville-Mézières, y en Jullouville un grupo armado con cuchillos saqueó un restaurante.

Bandas de narcotráfico en Marsella

Mientras tanto, en el sur del país, las ciudades mediterráneas de Béziers Nimes sufren una sangrienta guerra territorial. Se produce entre bandas de narcotraficantes. Y en Marsella, epicentro del narcotráfico francés, el balance de 2023 fue de 49 muertos y 118 heridos en tiroteos.

Para el ministro del Interior de Francia, Bruno Retailleau, gran parte del narcotráfico está movida por inmigrantes de origen americano. De hecho, habla de “mexicanización” de Francia.

Esta situación tan vergonzante gracias a la infinita ‘Jornada de Puertas Abiertas’ a la inmigración ilegal en Francia se está repitiendo en otras ciudades de Europa. Incluida España. Quizás aquí impongan también toques de queda… o confinamientos parciales…

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