Varios responsables de las ‘ONG’ reconocen un «enorme miedo»
Según un reportaje del Financial Times, varias fundaciones y organizaciones sin fines de lucro asociadas al magnate George Soros han decidido suspender o reducir significativamente su actividad en Estados Unidos, ante el creciente escrutinio impulsado por el Gobierno de Donald Trump.
Investigación fiscal apunta directamente a Soros
La Casa Blanca emitió recientemente un memorando en el que exige al Departamento de Justicia, al Departamento del Tesoro y al Servicio de Impuestos Internos (IRS) revisar detalladamente cómo se utilizan los fondos exentos de impuestos por parte de entidades que podrían estar financiando causas de carácter político o ideológico. El documento nombra explícitamente a George Soros como un posible objetivo de estas indagaciones.
Open Society Foundations en el punto de mira
Una de las principales afectadas por esta medida es la Open Society Foundations (OSF), el influyente conglomerado filantrópico fundado por Soros, que gestiona activos valorados en aproximadamente 25.000 millones de dólares. Esta red global apoya iniciativas en áreas como derechos de los migrantes, justicia social, identidad de género y reformas penales.
Ante el nuevo entorno regulatorio, varias ONG respaldadas por OSF han optado por modificar sus estrategias de comunicación, reducir personal e incluso detener algunas de sus operaciones. Fuentes citadas por el Financial Times reconocen un “clima de temor” ante posibles sanciones, pérdida de beneficios fiscales o investigaciones legales.
Fundaciones históricas ofrecen apoyo legal
Fundaciones de gran trayectoria como la MacArthur Foundation o la Ford Foundation han manifestado su intención de ofrecer apoyo económico y asesoramiento legal a sus organizaciones aliadas, frente a lo que perciben como una ofensiva política contra la filantropía progresista.
Un giro estructural en la relación entre política y filantropía
Más allá del enfrentamiento personal entre Donald Trump y George Soros, analistas señalan que este movimiento representa un cambio profundo en la dinámica entre el poder político y las organizaciones filantrópicas. Por primera vez en décadas, se busca aplicar estándares de transparencia similares a los del sector público, a entidades privadas con fuerte impacto en la agenda social y política del país.
Desde la Casa Blanca se insiste en que el objetivo no es restringir la labor de la sociedad civil, sino asegurar que las fundaciones privadas no operen como herramientas de activismo político sin mecanismos de control y rendición de cuentas.











