‘Sin una sola baja, mataron a cientos de nosotros, ni siquiera pudimos ponernos en pie después de ese arma sónica o lo que fuera’
Un guardia venezolano presente en la captura de Maduro, narcodictador socialista, explicó en una entrevista que las fuerzas especiales estadounidenses usaron durante la operación militar un armamento indescriptible que incapacitó al ejército chavista para intervenir, como lo que describió como «arma sónica«.
En la entrevista que compartió por la secretaria de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en su cuenta de X, el militar reconoció lo siguiente: “No teníamos forma de competir con su tecnología, con sus armas. Lo juro, nunca he visto nada igual. Ni siquiera pudimos ponernos de pie después de esa arma sónica o lo que fuera”.
‘Éramos cientos, pero no teníamos ninguna posibilidad’
El soldado venezolano relata que estaba de guardia durante durante al asalto estadounidense a la instalaciones del Fuerte Tiuna, en Caracas, y que el enfrentamiento fue tan rápido, como letal: “Fue una masacre. Éramos cientos, pero no teníamos ninguna posibilidad. Disparaban con tanta precisión y velocidad… parecía que cada soldado disparaba 300 balas por minuto. No pudimos hacer nada”, asegura sobre la incursión que cambió el país.
El centinela recordó que no se escuchó nada antes del ataque, pero: “de repente, todos nuestros sistemas de radar se apagaron sin ninguna explicación” y “Vimos drones, muchos drones, volando sobre nuestras posiciones. No sabíamos cómo reaccionar”.
‘Sin una sola baja, mataron a cientos de nosotros, ni siquiera pudimos ponernos en pie después de ese arma sónica o lo que fuera’
Precisó que aparecieron ocho helicópteros de los que “bajaron unos 20 hombres tecnológicamente muy avanzados” que “no se parecían a nada contra lo que hayamos luchado antes”. “Eran solo las armas. En un momento, lanzaron algo, no sé cómo describirlo… era como una onda sonora muy intensa. De repente sentí que mi cabeza explotaba desde adentro. Todos empezamos a sangrar por la nariz. Algunos vomitaban sangre. Caímos al suelo, incapaces de movernos”, aseguró.
“Esos veinte hombres, sin una sola baja, mataron a cientos de nosotros. No teníamos forma de competir con su tecnología, con sus armas. Lo juro, nunca he visto nada igual. Ni siquiera pudimos ponernos de pie después de ese arma sónica o lo que fuera”.












