Lo que parecía una buena noticia para los pensionistas tiene letra pequeña. La subida del 2,7% en las pensiones aprobada por el Gobierno acabará dejando un importante mordisco en manos de Hacienda. Según los cálculos del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), el 43% del incremento de las pensiones más bajas volverá directamente al Estado vía IRPF.
Subida prometida, recaudación asegurada
El Ejecutivo de Pedro Sánchez sacó adelante esta semana un decreto independiente para revalorizar las pensiones un 2,7%, después de que el polémico decreto ómnibus que lo incluía junto a medidas antidesahucios se estrellara en el Congreso.
La vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, defendió la medida como “una muestra del compromiso del Gobierno con nuestros mayores”. Pero los números dicen otra cosa: una parte sustancial de esa subida regresará a las arcas públicas.
Por ejemplo, un jubilado con una pensión de 16.320 euros anuales verá su ingreso subir 440,65 euros más al año, pero Hacienda se quedará con 189,48 euros. Es decir, el pensionista sólo disfrutará de 251,17 euros netos.
El truco del IRPF: cómo el Estado se queda con tu subida
El efecto se repite en las pensiones de entre 18.000 y 26.000 euros anuales, donde el fisco absorbe entre el 40% y el 43% del aumento. Es lo que los expertos del REAF califican como “efecto rebote fiscal”: una subida bruta que, tras pasar por el IRPF, se diluye en beneficio del Estado.
Mientras tanto, el Gobierno insiste en que los jubilados “no perderán poder adquisitivo”, aunque los cálculos reales revelan que casi la mitad del incremento anunciado se esfuma antes de llegar al bolsillo.
Montero, la gran beneficiada
Paradójicamente, la revalorización de las pensiones también será un balón de oxígeno para Hacienda. En un contexto de presión fiscal récord, el incremento de las pensiones generará una mayor recaudación automática, tanto por el IRPF como por las cotizaciones asociadas a las pensiones más altas.
“El Gobierno sube las pensiones, pero también sube los impuestos implícitos sobre ellas. Gana el Estado, no el pensionista”, denuncian los economistas del REAF.
Fuentes de Moncloa reconocen que el Ejecutivo busca “mantener el equilibrio presupuestario”, pero los expertos advierten: “la subida es más estética que real. Se anuncia una mejora que, en la práctica, se queda a medias”.
La otra cara del decreto
El nuevo decreto llega tras una serie de derrotas parlamentarias de Sánchez, que intentó aprobar la revalorización dentro de un paquete de medidas que mezclaba desde ayudas sociales hasta leyes antidesahucios. Tras el fracaso, el Gobierno se vio obligado a separarlo para evitar un bloqueo que afectara a los más de 9 millones de pensionistas.
El texto ahora cuenta con el respaldo asegurado de la oposición y los socios parlamentarios del PSOE, pero deja a la vista una realidad incómoda: la subida es nominal, no real.
Porque si algo queda claro con los números del REAF, es que no es oro todo lo que reluce cuando Hacienda mete la mano.












