“Para reivindicar la recuperación de los estándares de seguridad del sistema ferroviario” y garantizar la integridad de profesionales y usuarios
La tragedia de Adamuz y el accidente de Gelida (Barcelona) ha llevado al sindicato de maquinistas ferroviarios Semaf a anunciar la convocatoria de una huelga general en todo el sector en protesta por el deterioro del servicio para los días 9, 10 y 11 de febrero.
“Es la única vía legal que se ha dejado a los trabajadores para reivindicar la recuperación de los estándares de seguridad del sistema ferroviario y, con ello, garantizar la integridad de los profesionales y de los usuarios del ferrocarril”, apunta la central.
Además, la huelga afectará a todos los maquinistas de las diferentes empresas del sector, que serán llamados a secundar los paros.
Desde el sector ferroviario de UGT se añade, como recoge ABC, que contemplan sumarse al paro en un contexto de exigencia prioritaria de “garantizar la seguridad de trabajadores y usuarios”. No obstante, una medida de estas características “no puede adoptarse a la ligera ni de un día para otro y debe convocarse con todas las garantías”.
Devastados ante una situación inadmisible
En un sentimiento generalizado entre todo el colectivo de maquinistas españoles, desde Semaf se reconoce que están devastados tras los dos accidentes. Y es que califican de “inadmisible” la situación de “deterioro constante del ferrocarril. Han de implementarse diferentes medidas con urgencia en nuestra red que garanticen la integridad de profesionales y usuarios”.
Y así es. Los maquinistas exigen «medidas urgentes» para garantizar la seguridad de la red, incluyendo responsabilidades penales para los gestores de infraestructuras como Adif y Renfe. Afirman que no reanudarán servicios en Cataluña sin garantías absolutas, adaptando operaciones a «condiciones reales» y extendiendo protocolos de seguridad a toda la red en casos de mal tiempo.
Semaf ha anunciado que el propósito de la convocatoria es “dar legalidad y amparo a las movilizaciones de las personas trabajadoras y usuarios, con el fin de demandar que se garantice la seguridad y fiabilidad de la red”.
Responsabilidad penal
De igual modo, el sindicato apunta que exigirán “responsabilidad penal a las personas encargadas de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria”.
Mientras, el ministro de Transportes, Óscar Puente, banaliza la situación. En una entrevista en Telecinco ha relacionado esta huelga no con negligencias reales, sino con el «estado anímico de los maquinistas» tras las tragedias.
«La convocatoria de la huelga no se debe a las condiciones climatológicas, sino al estado anímico de los maquinistas», afirmó Puente, en un tono conciliador que roza el ridículo.
Óscar, el arrogante socialista
Este socialista, conocido por su arrogancia, reduce una crisis de seguridad ferroviaria, con muchas muertes a sus hombres, a un mero problema psicológico. El ministro con sello PSOE trata a los maquinistas fueran niños caprichosos en lugar de profesionales exigiendo responsabilidad.
Para muchos, estas declaraciones son una burla insensible a las víctimas y sus familias, una forma cobarde de esquivar la culpa del Gobierno por años de dejadez en infraestructuras.
Y es que, hasta ahora, Óscar Puente, en vez de asumir fallos y proponer reformas para hacer más eficiente el sector, ofrece «diálogo» para «evitar la convocatoria».












