La tormenta perfecta ha estallado en la sanidad pública de la Comunitat Valenciana, y su epicentro se sitúa esta semana en Castellón. Mientras los termómetros se desploman y los casos de gripe se disparan tras las fiestas navideñas, los profesionales médicos han dicho «basta». Una nueva huelga convocada para este 14 y 15 de enero amenaza con paralizar aún más un sistema que ya se encuentra al borde del colapso técnico. Sindicatos como Apemyf han llamado a la movilización para exigir un estatuto propio y mejoras retributivas, denunciando una situación insostenible en las urgencias hospitalarias.
Los datos que llegan desde el Hospital General de Castellón son escalofriantes y recuerdan a los peores momentos de crisis pasadas. Según el sindicato SATSE, los pacientes están sufriendo **esperas de hasta 32 horas** en los pasillos de Urgencias para poder ser ingresados en una cama de planta. El hospital está «al 100%», con las zonas de preingreso desbordadas y camillas acumulándose en cualquier hueco disponible. La imagen de enfermos con patologías respiratorias graves y gastroenteritis hacinados en los pasillos ha encendido la indignación de usuarios y profesionales.
«El personal está al 200%»
La situación no es mejor en el Hospital de la Plana, donde las urgencias se describen como «totalmente colapsadas». A mediodía del martes, más de 50 pacientes aguardaban atención, y la falta de camas disponibles obligaba a habilitar sillones y espacios improvisados. «El personal está dando el 200%, pero no podemos más», claman desde los sindicatos, que acusan a la Conselleria de Sanitat de inacción. La falta de cobertura de bajas y unas plantillas mermadas convierten cada turno en una batalla campal contra la saturación.
A esta presión asistencial se suma la reivindicación laboral de las **35 horas semanales**, una promesa incumplida que ha unido a sindicatos de diverso signo (SATSE, CCOO, UGT, CSIF) en concentraciones a las puertas de la administración. Exigen «más plantillas y cumplir pactos», advirtiendo que si el Conseller sigue bloqueando el diálogo, la conflictividad irá en aumento. Es un escenario que recuerda tristemente al colapso sanitario en Cataluña, donde la mala gestión y las listas de espera kilométricas están poniendo en riesgo la vida de los pacientes.
La Conselleria niega el caos
Frente a las denuncias sindicales, la respuesta oficial de la Conselleria de Sanitat intenta transmitir normalidad. Aseguran que se ha activado el Plan de Contingencia y que no se están suspendiendo cirugías ni desviando a la privada, coordinando diariamente las altas para liberar camas. Sin embargo, la brecha entre el discurso institucional y la realidad de los pasillos es abismal. Mientras los gestores hablan de «picos de demanda esperados», los médicos de familia de Castellón reportan demoras de hasta **nueve días** para dar una cita en atención primaria, lo que empuja a más ciudadanos a saturar las urgencias hospitalarias.
Esta huelga no es solo por salarios o condiciones laborales; es un grito de auxilio de quienes sostienen el sistema. Si la administración no toma medidas drásticas de refuerzo inmediato, el invierno en Castellón promete ser largo, frío y sanitariamente peligroso.












