: El Sindicato Médico Andaluz acusa al Ministerio de Sanidad de abandono mientras los ciudadanos pagan impuestos récord. Los médicos anuncian huelga y preparan movilización indefinida. El Sindicato Médico Andaluz (SMA) ha publicado un comunicado en el que acusa al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas de mirar hacia otro lado mientras el sistema de Atención Primaria se hunde “en la precariedad, la sobrecarga y la indiferencia”.
El SMA no ha convocado la huelga de los días 14 y 15 de enero, pero apoya a los profesionales que la secunden y denuncia que el Gobierno “lleva años ignorando a los facultativos”.
“Estamos al límite. Los médicos no pedimos privilegios, pedimos respeto, medios y condiciones para atender a los pacientes con dignidad”, señala el sindicato.
Una huelga que el Ministerio finge no ver
El SMA no organiza las dos jornadas de huelga previstas para los días 14 y 15 de enero, impulsadas por la plataforma APEMYF, pero sí respalda las reivindicaciones y el objetivo común de un Estatuto propio para los médicos.
“Luchamos todos por lo mismo —explica el sindicato—, y el Ministerio no puede seguir escondiéndose tras las competencias autonómicas para eludir su responsabilidad”.
La crítica se centra en el silencio del Ministerio de Sanidad, que no ha convocado ni una sola mesa de negociación seria pese a las sucesivas huelgas que han paralizado consultas y centros de salud en toda España desde finales de 2024.
Cuatro huelgas ignoradas y un sistema al borde del colapso
El SMA y la CESM (Confederación Estatal de Sindicatos Médicos) ya convocaron en diciembre cuatro jornadas de huelga con un seguimiento masivo.
El resultado fue un mensaje contundente desde los centros de salud: los médicos no pueden más.
Sin embargo, Sanidad ni escuchó ni respondió.
“Mientras los políticos reparten titulares, nosotros seguimos haciendo guardias interminables, con plantillas bajo mínimos y pacientes esperando semanas para ser atendidos”, denuncia un portavoz del SMA.
El siguiente paso: huelga indefinida nacional
Ante la falta de diálogo, el SMA y CESM trabajan ahora en una huelga indefinida a nivel nacional, en coordinación con los principales sindicatos médicos del país:
Metges de Catalunya (MC), AMYTS (Madrid), SME (Euskadi) y O’MEGA (Galicia).
El objetivo es claro: presionar al Ministerio de Sanidad para que asuma su papel como garante de un sistema sanitario común y deje de utilizar a los médicos como moneda política entre autonomías.
“Hemos sido pacientes, leales y profesionales. Pero el límite se ha cruzado. O el Ministerio actúa, o la Atención Primaria se apaga”, advierte el SMA.
“El Ministerio ha abandonado a los médicos y a los pacientes”
El comunicado del sindicato no ahorra críticas.
Acusa a la ministra y a su equipo de haber convertido el diálogo social en una foto vacía, de despreciar la negociación con los profesionales y de amparar un modelo sanitario insostenible.
“No se puede sostener un sistema sanitario con médicos desbordados, contratos basura y promesas vacías”, sentencia el SMA.
En Andalucía, la situación es especialmente crítica: la falta de sustituciones, la fuga de facultativos y las agendas imposibles han convertido la Atención Primaria en un embudo sin salida.
Los sindicatos médicos exigen medidas inmediatas y una financiación realista para evitar un colapso irreversible.
Unidad sindical frente al abandono institucional
Pese a no ser convocante directo, el Sindicato Médico Andaluz reitera su apoyo total a los compañeros que secunden la huelga del 14 y 15 de enero.
“El objetivo común está por encima de las siglas”, subraya el comunicado.
El SMA insiste en que no busca confrontación, sino soluciones, pero advierte de que la paciencia de los facultativos se agota.
“El Ministerio debe dejar de esconderse detrás de las comunidades. La sanidad pública se está desangrando y nadie parece querer detener la hemorragia”.
Un mensaje final al Ministerio de Sanidad
El sindicato concluye su comunicado con un mensaje inequívoco:
“La dignidad del médico es también la del paciente. Si el Ministerio no reacciona, será responsable directo de la degradación del sistema público”.
La pelota está en el tejado de Sanidad, que por ahora guarda un silencio que huele a desdén.












