Hipocresía socialista al descubierto: Inés Rey y su «ley» de la faja como una recomendación ‘feminista’ para disimular el cuerpo femenino
Inés Rey es la alcaldesa del PSOE en La Coruña. Está envuelta en una grave polémica por la controvertida concesión a una empresa del fallido y desgraciado mercadillo navideño. Pero también lo ha ‘reventado’ con unas declaraciones en un podcast denominado ‘El Nicho’ sobre la braga faja de Primark.
«Para las mujeres de más de 40 años, la ley de Inés Rey: la braga faja de color carne de Primark. Es un prodigio de la ingeniería textil que no pierde la forma, ajusta todo sin deformarse».
Durante la charla, Rey elogió este producto de bajo costo como una solución práctica para mantener la figura, enfatizando su durabilidad y comodidad. Lo presentó como un «descubrimiento» personal.
Efectivamente, esto denota, una vez más la hipocresía socialista respecto a la muer y al feminismo, pero dentro del seno socialista y en boca de una mujer. Su ley para las féminas: la faja braga de Primark.
El nuevo revuelo de Inés Rey
En plena crisis interna del PSOE gallego, con denuncias de acoso laboral planeando sobre su cabeza, la alcaldesa de La Coruña, Inés Rey, ha desatado un nuevo revuelo con unas declaraciones que dejan al descubierto la superficialidad de la izquierda progresista.
En el podcast «El Nicho», Rey no dudó en recomendar a las mujeres mayores de 40 años la «braga faja» de color carne de Primark, alabándola como un «prodigio» que «no pierde la forma».
Un consejo que, lejos de empoderar, suena a receta anticuada para ocultar imperfecciones, justo lo contrario de esa feminidad «liberada» que tanto predican las socialistas.
Mientras La Coruña lidia con problemas reales, como el estancamiento económico, la inflación galopante heredada de políticas izquierdistas y la inseguridad en barrios olvidados, la alcaldesa se entretiene con tips de moda low-cost.
El PSOE olvida el feminismo
Y en La Bandera nos preguntamos dónde queda el feminismo combativo que el PSOE vende. Inés Rey, que se presenta como defensora de la igualdad, acaba promoviendo un estándar de belleza que aprieta y disimula, recordándonos que la progresía solo es feminista cuando conviene.
No es de extrañar que sectores feministas radicales la critiquen por «poco halagadora«, pero desde la derecha todo se ve más claro: es la enésima prueba de que estos líderes viven en una burbuja, desconectados de la realidad.
El escándalo ha agitado las redes y tertulias locales, con memes y críticas que ridiculizan a Rey como una «influencer» fallida en vez de una gestora seria. Algunos la defienden alegando que fue un comentario inocente, pero ¿acaso no revela la doble moral?
Mientras el PP y VOX proponen reformas reales para Galicia como bajadas de impuestos, apoyo a familias y seguridad, el PSOE se enreda en fajas y audios comprometedores.
Esta polémica no es solo un patinazo; es el síntoma de un socialismo agotado, más preocupado por la imagen que por el bienestar. Inés Rey debería ajustar su agenda política antes que su ropa interior.












